viernes, 25 de septiembre de 2015

Colaboración: Una teoría sobre el origen de la moral

Hoy cuento con la colaboración de un compañero de clase, Josep Francesc Gómez Rincón, y es que hay mucho talento por ahí suelto... espero que os guste. (Ya sabéis que si queréis colaborar en el apartado ''Colaboraciones'' os cuento como hacerlo).

A lo largo del tiempo las más brillantes mentes de Occidente han intentado encontrar el fundamento de nuestros sentimientos morales y lo han buscado en cientos de lugares, desde la razón individual, hasta los sentimientos de cada uno. Pensemos si no en el imperativo categórico de Kant o en la magna obra de Aristóteles ¿qué son si no modos de intentar fundamentar nuestros puntos de vista éticos? Este interés va más allá de la mera especulación filosófica ya que la moral es clave en nuestra sociedad. Podemos decir que ciertos puntos de vista sobre lo que es bueno y justo son el fundamento de nuestro mundo. Por esto último es por lo que, según creo, esas grandes mentes del pasado, y también del presente, se han esforzado por desentrañar el origen de la moral; entenderlo es entender al hombre y ¿no es ese el objetivo de toda ciencia?
  El hombre es, según la definición clásica, un animal social, lo cual implica que realiza completamente su naturaleza conviviendo con los demás, por ello según Aristóteles tenemos el don de la palabra. Vivimos en sociedad y esto nos permite realizarnos, en esto coinciden los más diversos pensadores, desde Platón hasta Hobbes, desde Rawls hasta Hayek. Los imperativos morales son lo que nos permite esta convivencia, por tanto, la moral y sus preceptos son lo que nos permite, en última instancia, nuestra realización como seres humanos. De esta última apreciación se sigue que, intentar separar política de moral es un absurdo; la política es el arte de hacer convivir a diferentes gentes y dado que sin moral no puede haber convivencia, la política, entendida como la estamos entendiendo aquí, es imposible sin la moral. Dado todo esto, es fácil comprender la importancia de conocer el origen de esta cosa que nos permite seguir viviendo juntos, máxime en nuestro mundo moderno, donde las sociedades humanas cada vez son más grandes y en su seno se arremolinan personas de todo signo, raza y condición. Debemos, por tanto, entender, y en ello nos va la vida, el origen de nuestras creencias morales.

I
Antes de nada debemos aclarar algunos conceptos. Vivimos en una jungla de palabras y en ella, como en toda jungla, es fácil perderse, si queremos avanzar por la floresta es preciso que nos orientemos entre la diversa flora que puebla nuestro bosque de conceptos. Diferenciemos algunas cosas. En primer lugar ¿Qué es eso a lo que llamamos “moral”? el termino “moral” proviene del griego antiguo y se relaciona con otra palabra interesante, “morada” piénsese en el parecido de ambos términos. Tan similares son que “moral” deriva de “morada” de “hogar”, de “casa”. La moral es aquella cosa que se practica en casa, son los valores que nos enseñan nuestros padres y que nos permiten vivir en sociedad. Otro termino relacionado es el de “ética”, la ética es una ocupación, quien se dedica a la “ética” es el que estudia la moral, tenemos como ejemplo la Ética a Nicómaco obra de Aristóteles en que el filosofo griego explica a su hijo que es lo que él entiende por moral, una moral como búsqueda de la felicidad, cuya realización depende de encontrar el punto medio entre el exceso y el defecto. Encontrar la virtud, es para Aristóteles, la felicidad y esta solo se puede hallar comportándose moralmente, es decir, haciendo lo que su padre le enseña en ese tratado.
  Tenemos ya dos significados importantes, el de moral, entendido como aquellas prácticas realizadas en casa y que nos permiten realizar juicios sobre el bien y el mal, dado que algo es bueno o malo moralmente en función de aquello que se nos ha enseñado en nuestra casa y por otro lado, tenemos el significado de “ética”, aquella ciencia que se ocupa de desentrañar los entresijos de la moral. Una virtud es algo que es bueno desde el punto de vista moral y de todo esto se sigue que una cosa inmoral es algo que esta mal desde ese punto de vista, algo que de hacerse repugnaría la educación que se nos ha dado en el hogar. También inferimos la imposibilidad de ser amoral, no se puede no ser “moral”, uno se puede comportar de forma contraria a la moral, pero nunca de forma neutra con respecto al bien y al mal, no existe la acción amoral, pues nuestras acciones siempre repercuten en el resto de personas, provocando un bien, en cuyo caso hablamos de comportamiento moral correcto, o causándoles un mal, en cuyo caso hablamos de un comportamiento incorrecto.
  La pregunta que surge ahora, una vez nos hemos orientado en la selva, es la que pretendemos responder aquí, ¿quien dicta lo que esta bien o mal?

II
La pregunta que tratamos de responder no es nada fácil, pero en esta tarea puede ayudarnos la historia de la filosofía. No retrocedamos mucho, viajemos hasta el siglo XIX y encontrémonos con Nietzsche. La intención del genio alemán era la de subvertir los valores tradicionales que impedían la realización del “superhombre”. Este nuevo humano debería ser capaz de obviar la “moral de los resentidos”, una moral de reacción, el superhombre es un creador y sus preceptos morales, son los imperativos del creador, por oposición, la moral contra la que lucha, aquella que subvierte, es fruto de una tradición antigua, que mezcla platonismo, con bastante de Aristóteles, con cristianismo, es una moral de esclavos que lo que pretende es mantener a los sobresalientes por debajo de la masa. La moral tradicional es en Nietzsche un freno para la excelencia de algunos sujetos, un modo de mantener unido el rebaño. Por otra parte, avanzando un poco más en el siglo XIX, nos encontramos con otro teórico importante, Karl Marx.

 Marx es el padre de una importante escuela de pensamiento, el marxismo, de donde dimana el socialismo científico, “invento” de Marx y Engels. La intención de Marx en su teoría es, como la de Nietzsche, liberatoria, ambos en efecto pretenden liberar al hombre de algo. Nietzsche al individuo de la servidumbre a la masa; Marx, por su lado, es más ambicioso. La propuesta del teórico socialista es la de la liberación del proletariado de la servidumbre debida al capital económico y la clase que lo ostenta. En la filosofía marxista la clase obrera, el proletariado, esta sometida, como los esclavos en la antigüedad, no solo por la fuerza física, que constituye un impedimento físico, sino que también encuentra cadenas en el fuero interno de cada proletario. La clase dominante, en este caso la burguesía industrial, crea toda una serie de “normas” que justifican su posición y perpetúan su dominio, estas instituciones son lo que recibe el nombre de “superestructura”, constituida por la economía, la religión y también la moral tradicional. Vemos pues que de nuevo, en Marx, la moral que estudiamos, es un mecanismo para mantener cierto orden de cosas, como en Nietzsche, la moral, sustenta un determinado tipo de sociedad. Esto ultimo es lo que hemos dicho en apartados anteriores y se puede resumir en pocas palabras; la moral mantiene una sociedad, por ello los críticos de las diferentes sociedades atacan la moral que dimana de la sociedad en la que viven y quieren mejorar, al entender que es imperfecta. Lo mismo hacía Descartes al atacar los prejuicios e invitarnos a la duda, ponía entre paréntesis todo, incluso la moral, que debería ser demostrada.
  ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestro propósito? Nos estamos acercando a un punto clave. Hemos visto para que sirve la moral; mantiene una sociedad determinada, sabido esto responder a la pregunta inicial parece sencillo; el origen de nuestros preceptos morales es social, viene determinado por la sociedad en que vivimos. Naturalmente esto no es nada nuevo, pensadores como Hume o Burke ya lo dijeron antes que yo. Incluso podemos rastrear estas ideas en los teóricos contractualistas; el contrato se establece con las miras en una sociedad y su mantenimiento requiere de ciertos principios morales comúnmente aceptados, el contrato impide la guerra del todos contra todos y da nacimiento a la moral, con ella a la sociedad. La diferencia entre lo que aquí defendemos y nuestros predecesores, es de enfoque; ellos pretendían justificar la moral desde la sociedad, nosotros buscamos el origen del bien y el mal, cosa que nos permite explicar la sociedad.
  Hemos llegado a despejar nuestra incógnita, la moral tiene un origen social. ¿Cómo es esto posible? ¿Se estableció un contrato en tiempos primigenios? No. Nunca ha existido algo así como el estado de naturaleza[1]. El hombre es un animal social, siempre ha vivido en comunidad, como los simios en los árboles o los lobos en la estepa, el hombre no es inteligible sin el grupo. Encontramos que a diferencia de los animales, incluso a diferencia de nuestros parientes vivos más cercanos, los grandes simios, el hombre se ha extendido por todo el globo terráqueo, poblando todo el mundo y todo tipo de clima i hábitat, el instinto que rige la vida de los animales no sirve al hombre. Los monos, como todo animal gregario, mantiene la unidad del grupo o del rebaño por instinto, este no sirve al hombre, pues el instinto responde a condicionamientos biológicos, frutos de la adaptación evolutiva al medio en el que viven; el hombre habita todos los medios terrestres posibles, incluso la helada tundra siberiana, o las polvorientas dunas del desierto. La colonización del mundo por el hombre fue tan rápida, en términos relativos a los estándares biológicos, que es imposible hablar de instintos en la humanidad, no dio tiempo a evolucionar tan rápido. De esta diferencia entre el animal y el humano podemos aventurar una conclusión valiente, la moral es una respuesta al medio.
  El hombre primitivo que llegaba a un paraje totalmente nuevo, pongamos desde África hasta las vírgenes planicies de Europa, no contaba con el instinto para enfrentar este nuevo medio, medio que planteaba dificultades diferentes a las sabanas del Rift. No tuvo tiempo de evolucionar, como ya hemos dicho, el homo sapiens debía encontrar otro recurso. Los usos sociales[2]. El uso social remonta su existencia hasta esta primitiva circunstancia, es un modo de dar respuesta a los nuevos problemas del medio, es evolución, pero no biológica, sino cultural. En nuestra situación imaginaria, un nuevo uso podría ser el utilizar vestimentas más abrigadas con las que hacer frente al nuevo clima europeo, más frío que el del continente africano. La moral es un uso social. Nace del mismo modo que la vestimenta y cumple una función similar, mantener con vida al individuo, y como un grupo no es más que un conjunto de particulares, la supervivencia de gran parte de individuos mantiene vivo al rebaño. La moral como uso, es una adaptación al medio, por ello lo que esta bien o mal tiene que ver con la supervivencia de un grupo determinado. Lo que esta bien o mal se aprende de aquellos que nos rodean, por ello se dice que la cría de un niño es un asunto del común de la sociedad, porque se le debe inculcar la moral común, de lo contrario la supervivencia del conjunto se puede ver comprometida; ¿Qué ocurriría si el nuevo individuo abandona a sus congéneres en una situación de peligro? Tal circunstancia supondría la desaparición del grupo. Si estamos en lo cierto, es sencillo entender las reticencias de algunos pensadores a aceptar las normas de una sociedad determinada.  La moral y sus códigos tiene un origen social y su objetivo es hacer pervivir a la sociedad, por ello su origen etimológico; como el hogar, la moral, ofrece un refugio contra el peligro. No hay moral sin sociedad humana, como tampoco hay sociedad humana sin moral, ambas son indisolubles, como una es fruto de la otra y la otra mantiene a la una, nunca se encontrará grupo humano que no tenga moral, por ello decíamos es imposible ser amoral.
  Hablábamos más arriba sobre las opiniones de Nietzsche y Marx, ambos recelaban de la moral tradicional de su tiempo al entender que era un freno para el desarrollo de la humanidad. Si la moral viene de la sociedad y es fruto de la evolución de esta, si se quiere cambiar la sociedad, se debe cambiar la moral que la mantiene, por ello Nietzsche y Marx atacan la moral de su tiempo pretendiendo substituirla por otra; el origen de la moral está en aquello que Descartes llamaba prejuicio. Los ilustrados pretendieron mejorar las costumbres de su tiempo y para ello debían renunciar a los prejuicios, como Nietzsche y Marx atacaron los fundamentos morales de su tiempo, la religión en este caso. Los miembros de la Ilustración pretendían hacer avanzar a la humanidad y refinar sus costumbres mediante la educación, entendieron el mecanismo, para que la libertad, la igualdad y la fraternidad triunfaran, era necesario tiempo y educar a las nuevas generaciones en los nuevos valores, poco a poco, los nuevos preceptos se abrirían paso hasta su instalación definitiva. Los Ilustrados creían, frente a lo que se sostenía hasta el momento, en una historia lineal que avanzaba, por ello era posible el progreso; despacito y con buena letra, solo así sería posible la utopía. El abandono de la paciencia y la aceleración revolucionaria hicieron fracasar la Ilustración y sus pretensiones, Ilustración y Revolución son términos contradictorios, dado que el objetivo de la Ilustración no se podía alcanzar por la vía revolucionaria necesitaba de la paciencia del educador dada la naturaleza de la moral[3]. Sí la moral es fruto de la evolución social no es posible hacer borrón y cuenta nueva con el pasado, de lo contrario se caería en la anarquía, los cambios morales se prolongan a lo largo del tiempo, un tiempo quizás infinito, los Ilustrados buscaban establecer un ideal e ir acercándonos a él poco a poco, aunque nunca se alcanzaría, el camino nos haría ser cada vez mejores. Eliminar las desigualdades, la servidumbre y las guerras son imposibles, pero podemos minimizar la fuerza de Thanatos. Todo esto nos lleva a volver a concluir que el origen de la moral está en la sociedad y es evolutivo, una respuesta al medio tanto ambiente como social, por ello toda mejora social requiere de una mejora moral y esta necesita de mucho tiempo para que los nuevos ideales se abran camino y se consoliden.


III
Que nuestros códigos morales tengan un origen social implica toda una serie de consecuencias, la primera es que no se puede aprender que es el bien o el mal sino es por el contacto con el resto de la comunidad, por ello un niño o una niña que creciera solo en el bosque como un Tarzán, nunca podría introducirse con éxito en una comunidad ya establecida, como la Inglaterra victoriana, pues le faltarían los recursos para moverse en ella, le faltaría aquello que llamamos “tacto”, por tanto el resto huiría de él, pues se comportaría como un bárbaro.
  Otra consecuencia de todo esto es que la moral tiende a ser conservadora, reticente a los cambios. Este punto es complejo e implica entender bien que se quiere decir con ser conservador; ser conservador, es, como ya he dicho, mostrar reticencia a los cambios bruscos, a las revoluciones. Las revoluciones son incomodas a la moral, por ello, por muy “justas” que sean las exigencias de los revolucionarios siempre encuentran a un grupo opuesto. Tradicionalmente esto se explica por el temor de los conservadores a perder sus privilegios, pero no todos buscan eso, Burke se mostraba reticente a la Revolución Francesa, no por motivos económicos, sino morales, al conservador inglés le preocupaba la disolución de la sociedad si la Revolución triunfaba, al igual que a Herder le angustiaba la perdida de valores que la Ilustración para él abanderaba. Que la moral sea conservadora no implica que sea inmovilista, la moral cambia con el tiempo porque las sociedades cambian. A lo largo de la historia nuestros conceptos de bien o mal han ido evolucionando, piénsese por ejemplo en el sacrificio humano; muchas culturas anteriores a la nuestra han practicado el sacrificio ritual de seres humanos, hoy nos repugna, pero para aquellas culturas hacerlo era un imperativo moral. Si la moral es fruto de la sociedad y tiene como objetivo el mantenimiento de esta, es normal que si la sociedad cambia, la moral cambie y eso ha pasado centenares de veces a lo largo de la historia. La adopción del cristianismo por el occidente romano fue uno de esos cambios culturales que implicó un cambio moral; virtudes cristianas, como la piedad, pasaron a ser virtudes comunes entre el conjunto de la población. La moral cambia, pero cambia despacio, las revoluciones son posibles, si, pero no son habituales, la mayoría de pretensiones revolucionarias fracasarán, aunque conforme los tiempos cambien, las pretensiones de los revolucionarios irán adoptándose por el conjunto de la sociedad, si realmente son deseables.
  Por otro lado no debemos llamarnos a engaño, esta concepción que aquí hemos expuesto no implica que se avance siempre hacia un futuro mejor. Hemos hablado de la evolución cultural como origen de nuestra moral pero esto no quiere decir que inexorablemente, en el futuro, seamos mejores personas. Los cambios sociales que determinan la moral de un periodo histórico concreto no responden únicamente a ningún ideal de vida mejor, tienen en ellos tanto azar como consciencia, aquí vemos un error de los Ilustrados, no todo cambio es siempre a mejor, veámoslo con un ejemplo; imaginemos que mañana un enorme meteorito cae sobre la Tierra aniquilando la vida tal y como la conocemos, necesariamente nuestra sociedad deberá cambiar para poder seguir con vida en este nuevo escenario post catástrofe, con la sociedad cambiaran nuestros criterios morales, ¿lo harán a mejor? No podemos decirlo porque nuestra situación presente es inconmensurable con la situación de nuestra hipótesis de trabajo; no podemos evaluar moralmente este futuro, como tampoco nuestro pasado, porque nuestros términos morales son diferentes, nuestro lenguaje no vale para ello; piénsese en la diferencia de significado que tiene para nosotros la palabra libertad comparada a como entendían la libertad los antiguos griegos o los romanos; para nosotros la libertad política consiste en la capacidad de resistir los abusos del Estado, es una libertad negativa, la capacidad de decir “no”, un significado fruto del liberalismo político. Por el contrario en el mundo antiguo la libertad era una libertad positiva, para un griego de la época clásica, la libertad, era la libertad de participar en los asuntos del Estado, la libertad del ciudadano. Vemos con esto como el significado de los términos cambia con el tiempo, pues la sociedad cambia y con ella la moral, por tanto no podemos utilizar nuestra teoría sobre el origen de la moral para evaluar nada. Hacerlo sería un grave anacronismo, cosa que Herder ya denunció cuando los ilustrados pretendían usar la Ilustración como criterio para juzgar épocas y culturas pasadas, como en el siglo XVIII, no podemos evaluar el pasado o el futuro desde nuestros criterios morales, pues son un “invento” de nuestro hoy y no sirven para el pasado o el futuro, en un caso son anacrónicos y en el otro quedaran obsoletos.
  Otro peligro que nos amenaza es el de caer en el relativismo moral y hallarnos en la imposibilidad de juzgar moralmente un acto concreto. Desde el punto de vista que aquí defendemos, en apariencia, no podríamos juzgar a un criminal de guerra nazi por sus crímenes, pues caeríamos en un error, dado que el nazi habría actuado según los criterios morales dominantes en la Alemania de su tiempo y según estos mismos, sus actos no constituyen ningún crimen. ¿Desde donde juzgar los actos de alguien así? Está amparado por la moral dominante en su país durante ese periodo de tiempo, por otro lado, acudir a los criterios morales de otro sitio sería injusto, dado que la situación de una comunidad no es comparable a la de otra comunidad. Tampoco se le debe juzgar a posteriori, recordemos que no se puede juzgar el pasado desde el presente, pero si se puede condenar al criminal en cuestión. Pensemos en la gente de la Alemania nacionalsocialista que no se comportó como el general que tenemos sentado en el banquillo de los acusados. Esta gente de la que hablamos son personas que no se dejaron seducir por el ideario asesino de Hitler, es desde el punto de vista moral de estas personas desde donde debemos juzgar los actos del general, pues debemos entender que en la situación que evaluamos había una situación efectiva de convivencia entre dos sistemas morales; el propio de los Nazis y el de los que viviendo en el mismo suelo no compartían ese ideario. Debemos juzgar una cultura desde ella misma; si se da la circunstancia de que en una misma cultura conviven dos morales diferentes, como en el caso de nuestro ejemplo, podemos juzgar la cultura desde su misma moral sin caer en error, pues esa cultura ha creado dos sistemas de moralidad y podemos usar uno de ellos para juzgar al otro. Puesto que el sujeto tenía posibilidad de elegir entre dos sistemas y optó por el que condujo a la muerte de cientos de seres humanos, el reo resulta condenable, pues eligió la peor alternativa que le ofrecía su cultura. Dado que en circunstancias como la expuesta siempre hay diferentes comportamientos en un sitio concreto, siempre tendremos herramientas de juicio desde donde poder evaluar un comportamiento humano desde un punto de vista de bien o mal. El problema del relativismo deja de amenazar nuestro sistema. Al elegir entre dos sistemas morales de una sociedad concreta, lo que estamos haciendo es contribuir a la evolución de las creencias morales; es lo mismo que hacemos en nuestro día a día y esto no es más que una expresión de nuestra libertad, porque si bien es la sociedad la que determina que es lo que esta bien y lo que esta mal desde el punto de vista moral, en ultima instancia somos cada uno de nosotros los que elegimos a diario que hacer. Esto último, nuestra libertad, implica ciertos deberes y responsabilidades; si somos libres de actuar y de elegir entre diferentes modos de conducta, somos los únicos que responderemos de nuestros actos, por ello el general de nuestro ejemplo puede ser juzgado desde los parámetros que hemos establecido.


 Por ultimo, esta comprensión del hecho moral implica la necesidad del reconocimiento del otro si queremos juzgarle. A la hora de juzgar la conducta moral de personas pertenecientes a otras culturas, puesto que solo podemos juzgarlas desde su propio sistema, su propio paradigma, debemos esforzarnos por comprender los mecanismos morales que su cultura promueve. Es decir, si queremos juzgar a una persona de credo musulmán por el hecho de que las mujeres de esta religión visten el famoso velo islámico, no podemos recurrir a los criterios morales occidentales sobre la liberación de la mujer, esos criterios no sirven como ya hemos visto, es injusto juzgar al otro desde nuestro propio paradigma. Para evaluar el uso del velo islámico hemos de juzgarlo desde la propia cultura musulmana, sólo entonces podemos comprender la validez o invalidez del hecho y donde podemos situar el límite, porque no es lo mismo el velo que el velo integral o burka. Todo esto, como decimos, implica el reconocimiento del otro como alguien diferente a nosotros, con unas creencias diferentes, por ello el paradigma de la tolerancia no nos sirve, pues en ultima instancia la tolerancia implica un “vive y deja vivir” que nos reduce a la inoperancia, desde la tolerancia el juicio es imposible, ya que no nos permite sumergirnos en la diferencia y poder captar la diferencia entre nosotros y los otros; la tolerancia nos lleva a la injusticia, pues secretamente implica creer nuestra cultura como superior a la del resto de la humanidad y establece como unidad de medida el criterio de la cultura dominante, cosa a todas luces injusta. Debido a esta deficiencia debemos abrazar el nuevo paradigma del reconocimiento de la diferencia, sólo así podremos juzgar hechos de una cultura diferente a la nuestra.

IV
Hemos llegado al final de nuestra investigación, en ella hemos localizado el origen de nuestros sentimientos morales en la evolución de la sociedad, la moral es, según lo que aquí hemos defendido, un modo que tiene cierto grupo de gente de perpetuarse y sobrevivir, es una adaptación al medio. Esta tesis nos ha permitido establecer toda una serie de inferencias importantes para nuestra vida actual, hemos visto como podemos juzgar a otros desde el punto de vista moral. También que no es posible asegurar que avancemos hacia mejor, pues no tenemos elementos de juicio para evaluar épocas pasadas y tampoco podemos adivinar el futuro y evaluarlo con nuestros conceptos. Hemos observado como el paradigma de la tolerancia queda obsoleto con este sistema y la necesidad de abrazar el nuevo paradigma de reconocimiento, dada la inconmensurabilidad de los diferentes sistemas morales de cada cultura. Por otro lado, hemos sido capaces de resolver de forma más o menos satisfactoria el problema del relativismo moral e incluso hemos podido justificar la importancia que la moral tiene para la política, pues al ser la moral un fruto de la evolución social que busca mantener cohesionada una comunidad, la política, entendida como el arte de gobernar una sociedad, no puede nunca prescindir de la moral, por tanto es fácil percatarse de la importancia de los comités de ética dentro de los diferentes gobiernos, pues la ética es la ciencia que estudia la moral de cada sociedad. Como resumen de esto ultimo podemos decir, casi sin temor a equivocarnos, que la filosofía es imprescindible si queremos seguir manteniendo nuestras sociedades. Por ultimo aunque no menos importante, se ha demostrado, la importancia de la libertad de cada sujeto en la evolución moral, la inexistencia de un determinismo fuerte y como, dado que somos libres de actuar, nuestros actos pueden ser juzgados.
  Por supuesto la investigación no puede quedar aquí, se debe seguir ahondando en el tema, pues muchos puntos importantes han quedado sin resolver y precisan aclaración, algunos son más evidentes que otros pero sin duda todos son importantes. Uno de estos temas que me gustaría dejar apuntado, pues creo especialmente sugestivo es el de la importancia de la mujer en la transmisión de los valores morales, cosa que podría llevarnos a criticar ciertas tendencias peligrosas de nuestro hoy. Otro punto que queda pendiente es el papel clave de los comportamientos individuales en el establecimiento de los criterios morales colectivos, porque si bien ha quedado insinuado, pienso que
podría ahondarse mucho más en esta cuestión. La investigación sobre la moral debe seguir, ya sea completando esta teoría u ofreciendo una mejor, no podemos bajar la guardia, pues de la buena salud moral de la sociedad depende nuestra supervivencia.  
        

Bibliografía

-          ADORNO, THEODOR y HORKHYMER, MAX: Dialectica de la Ilustración Akal 2007
-          ARISTOTELES: Ética a Nicómaco. Centro de estudios constitucionales, 1994
-          ARISTOTELES: Política Austral 2006
-          BURKE, EDMUND: Reflexiones Sobre la Revolución Francesa. Alianza Editorial 2010
-          CONSTANT, BENJAMIN: Sobre la libertad de los antiguos comparado con la libertad de los modernos Centro de estudios constitucionales 1989
-          DESCARTES, RENE: Meditaciones Metafísicas Austral 1999.
-          HAYEK, FRIEDRICH: Los fundamentos de la Libertad. Unión Editorial 2014
-          HUME, DAVID: Investigación sobre los principios de la Moral. Alianza Editorial 2014
-          KANT, IMMANUEL: contestación a la pregunta ¿qué es Ilustración? Alianza Editorial 2013
-          KANT, IMMANUEL: Critica de la Razón Pura Taurus 2013
-          KANT, IMMANUEL: Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres Alianza Editorial 2012
-          KOSELLECK, REINHART: Critica y Crisis Trotta 2007
-          MARX, KARL y ENGELES, FRIEDRICH: Manifiesto Comunista Nordica 2012
-          MCINTYRE ALASDAIR: Tras la Virtud Austral 2013
-          NIETSZCHE, FRIEDRICH: La Genealogía de la Moral Tecnos 2007
-          ORTEGA Y GASSET, JOSÉ: El Hombre y la Gente Alianza Editorial 2010
-          TODOROV TZEVETAN: El Espíritu de la Ilustración Galaxia Gutenberg 2014
-          VOLTAIRE: Cándido  Catedra 2007
-          VOLTAIRE: Tratado Sobre la Tolerancia Austral 2013





[1] Si entendemos que el hombre es por naturaleza un ser social, la idea de un estado de naturaleza en que no existe el Estado o el mando de un individuo sobre el resto es ridícula. Toda sociedad que se tercie necesita un líder que ejerza el poder, por ello la hipótesis del estado de naturaleza no es válida, siempre habrá un grupo de personas que ejerzan el mando.
[2] Utilizo el término “uso” al modo de Ortega y Gasset, un uso es aquello que hacemos sin saber porque lo hacemos, su origen se remonta a las costumbres de determinada comunidad. Es un uso el modo de saludarse o de sentarse a comer a la mesa.
[3] En esto la obra de Voltaire Cándido es un excelente ejemplo del pensamiento Ilustrado. Cándido busca hacer de este el mejor de los mundos posibles, puesto que no lo es, al contrario de lo que defendió Leibniz, por tanto el mundo puede mejorar y con la mejora del mundo será posible el amor a su princesa, Cándido es un Ilustrado, un optimista que pretende cambiar el mundo con su trabajo, por ello en el final del relato nos aparece el protagonista, un noble, trabajando duramente. Es una preciosa metáfora de la obra que debe desempeñar un Ilustrado, una mente de las luces, debe trabajar para mejorar el mundo, como Cándido  

jueves, 24 de septiembre de 2015

Ramón Llull y la creación de la lengua literaria

Llull fue el primer filósofo en escribir en catalán, pero la opción de tratar en esta lengua temas y saberes tradicionalmente reservados al latín condujeron a Ramón LLull a enfrentarse con un grave problema lingüístico: la lengua no disponía de palabras suficientes para poder nombrar gran cantidad de conceptos y de referencias al mundo de las ciencias o de la filosofía, ya que hasta entonces estos conceptos se habían expresado en latín. Esto obligó al escritor a llevar a cabo un importantísimo trabado de creación léxica, es decir, a buscar palabras nuevas para poder nombrar en su lengua todos los conceptos que necesitaba. El mismo Llull, en el prólogo de uno de sus libros. L’Art amativa, nos da la información sobre la procedencia del léxico de su prosa.

Árbol de la ciencia de Ramón Llull
Artículos relacionados:

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El poder de la palabra ¿convences o te convencen?

¿Eres un virtuoso de la palabra? ¿Sabes comunicarte con éxito? ¿Convences fácilmente a los otros? ¿Eres una persona persuasiva? 

El poder de la palabra no es algo reciente, para el ser humano primitivo la palabra tenía un carácter mágico: las palabras eran las cosas, y eso daba pie a mágicas prácticas verbales. Había palabras con tanto poder que pronunciarlas en voz alta podía provocar efectos sobre la realidad (abracadabra), por lo tanto había cosas que no podían o no había que nombrarlas.

En Grecia la palabra era algo sagrado,’’ dar la palabra’’ a alguien era lo máximo a lo que te podías comprometer, incluso tenía más validez que por escrito. Era tanto el poder de la palabra en Grecia que muchos filósofos no querían escribir, sino solo hablar.

En la biblia, libro sagrado de los cristianos y judíos, aparece también este poder mágico de la palabra: la creación en la biblia fue por un acto verbal. Dios es verbo. Sacó la materia sin forma a partir de las tinieblas en que se encontraba y dijo: ‘’que se haga la luz. Y hubo luz…’’

Muchas civilizaciones antiguas daban un origen religioso y divino a la aparición de la palabra escrita: los hebreos creían que Moisés la recibió directamente de Dios, los egipcios pensaban que se la debían al dios Thot, y los mayas al dios Itzamnà. Este carácter sagrado proporcionó que la escritura quedara en manos de una casta de escribas, que tenían un gran poder por el hecho de controlarla

Actualmente, dar la palabra no tiene validez, sino que tiene más validez el discurso escrito. Incluso a veces se utilizan expresiones con tono de burla ‘’ese tiene mucha palabrería’’. También utilizamos expresiones como: ‘’ quiero actos, no palabras’’ ya sabéis… eso que dicen de… ‘’las palabras se las lleva el viento’’.

Muchas son las discusiones que se dan en torno a conversaciones como estas:

-¡Pero si me lo dijiste! o ¡Pero si me lo prometiste!
-¿A sí? Demuestra que lo dije o demuéstrame que te lo prometí.

Incluso en algunos casos se ha convertido en un maltrato, muchas son las personas que padecen de insultos o amenazas, pero esto es como todo, depende como las utilicemos serán buenas o malas. Hay palabras muy feas, pero hay palabras tan bonitas… Y es que estamos rodeados de palabras ya sean orales o escritas.


Artículos relacionados:
-El baúl de los recuerdos                                     -Lenguas inventadas
-Normal                                                             -Eureka, un grito histórico

martes, 22 de septiembre de 2015

Filósofos en anuncios

Lowi deja a Aristóteles sin palabras:


Pero no son los únicos que han optado por utilizar a nuestros filósofos para anunciar sus productos, también Mixta utilizó a Platón. ¿conoces algún anuncio más? informarnos.

Culturiza tu móvil:


Artículos relacionados:
-Filosofía y programas de televisión
-Análisis anuncio Ikea ''La otra carta''-Un filósofo actual: El internet
-Famosos y filósofos
-Comida y Filosofía

lunes, 21 de septiembre de 2015

Nuestros filósofos en vivo y en directo

Muchas veces he leído un libro y luego comentándolo con alguna persona que ha leído el mismo resulta que le cambia el nombre a algún personaje o lo pronuncia diferente y, esto me deja descolocada, el nombre suena raro, incluso no me parece el mismo personaje. También ocurre cuando vemos una película de un libro que hemos leído, ya que al leerlo cada uno se imagina a los personajes a su manera. Por eso no es de extrañar que al verlo en pantalla siempre nos rompan los esquemas y nunca nos gusten los actores que ponen.

Lo mismo ocurre cuando pronunciamos los nombres de los filósofos a nuestro antojo y luego al encontrarnos con alguien que los pronuncia correctamente nos parece extraño. O cuando estamos cansados de ver el nombre del filósofo pero nunca nos hemos molestado en ponerle cara y al ver una imagen decimos… ¿ese es? Y nos quedamos extrañados. Pero, ¿qué pasa cuando estamos hartos de leer sus libros y de repente los vemos en un video?

Cuando tengo un nombre de un pensador nuevo lo primero que hago es buscar una imagen suya para ponerle cara, lo cierto es que hay gente que no tiene esta costumbre. ¿Pero no os entra la curiosidad de saber cómo es su cara, su cuerpo o su voz?

No tenemos videos de Heráclito hablando ni de Aristóteles, pero si los tenemos de Heidegger, Adorno… y de muchos más pensadores ¿los habéis visto? Si no lo habéis hecho os invito a hacerlo y a llevarnos muchas sorpresas de como son nuestros pensadores en vivo y directo. ¿Así hablaba? ¡qué extraño!

Esos pensadores que siempre vemos estáticos y congelados en las portadas de sus libros tenemos la oportunidad de escuchar su voz, su entonación ¿de verdad vais a dejar perder la oportunidad?


Artículos relacionados:
-Fotografíate con los filósofos                        ¿Eso lo he escrito yo?
-Profesores de filosofía                                   Anécdotas filosóficas

domingo, 20 de septiembre de 2015

Platón siempre es el primero

En todas las entregas de Filosofía Platón siempre es el primero. Bueno vale, menos en la de grandes pensadores que es el segundo, pero imaginarios quien es el primero en este caso...



Artículos relacionados:
-Platón no inventó el Mito de la Caverna
-Salimos mal en las fotos por culpa de Platón
-La Academia

sábado, 19 de septiembre de 2015

Cuando ‘’El rincón de pensar’’ se convirtió en un castigo para niños…

Muchos padres y profesores castigan a los niños en el ‘rincón de pensar’’ o ‘’silla para pensar’’. Como si estar apartado de todo y pensando fuera un castigo.

-¡Tienes que sentarte ahí a reflexionar!

Reflexionar, pensar, soledad… ¿de verdad son castigos?

El rincón de pensar es donde te tienes que sentar con tu hijo a hablarle, explicarle y decirle lo que está mal, establecer una conversación, pero no tiene porque ser un castigo. Pensar y actuar es algo bueno que tienen que hacer naturalmente, pero no algo impuesto.

Antiguamente en los colegios se empleaba algo de violencia, por supuesto estoy de acuerdo que esto actualmente esté prohibido, pero es que ahora se ha sustituido por ‘’el rincón de pensar’’ y parece que todos están encantados con este castigo. Enviar a los niños al rincón, un ratito en soledad para que piensen y reflexionen sobre lo que han hecho mal y por qué, ¿de verdad esto es una idea genial?

Que reflexionen por su cuenta es genial, que reconozcan sus errores también, pero esto no debería de ser un castigo, esto es lo que deberían hacer siempre estén castigados o no, estén las cosas bien hechas o mal hechas, sentaros con vuestros hijos y reflexionar y pensar. Por separado primero y juntos después, ¿pero un castigo pensar y reflexionar? Por favor…

Yo sí que enviaría a los mayores al ‘’rincón de pensar’’ para que pensaran sobre esto. Enseña a tu hijo a pensar de una manera autónoma para hacer frente a los errores y problemas de la vida, pero no le enseñes que eso es un castigo.

Le he preguntado a mis primitos pequeños ¿Qué tal en el rincón de pensar? ¿Has pensado mucho? Y todos me han dicho lo mismo: No he pensado nada, pero no se lo digas a mi madre. Así solo conseguiremos que asocien que el pensar es un castigo y algo malo.

¿También le vais a enseñar que ‘’epollón’’ es un insulto? ¿Ser el que más estudia de la clase y el que más nota saca es algo malo? Que todos se metan con el empollón de la clase es vergonzoso.

En un taller de Filosofía tratamos el tema del rincón de pensar y todos los niños coincidían en que a ninguno les gustaba, pero claro es lo más fácil para los padres es enviarlos ‘’al rincón de pensar’’.


Artículos relacionados:

jueves, 10 de septiembre de 2015

Manual de filosofía portátil, de Juan Arnau

Artículo de Aarón Rodríguez para www.revistavisperas.com Desde aquí le agradezco la mención
Por aquel entonces los chavales mercadeaban mucho por el jaco a las afueras del Colegio y ya nos habíamos suscrito al color de la miseria. Para finales del BUP todo el mundo tenía claro que no iba a jugar en el Real Madrid ni se iba a hacer millonario. De hecho, suficiente tenían algunos con mudarse a la barra del bar que había abierto el padre en los setenta y esperar cómodamente sesenta años de muerte y cáncer de pulmón embarazando niñas aburridas, sirviendosolysombras y pagando a plazos los sesenta metros cuadrados del Piso de Protección Oficial.
Quiero decir, que yo tomé muy seriamente la decisión de dedicarme primero al cine, y después, a la filosofía entre una paliza en los lavabos y una tarde de beber kalimotxo barato a las puertas del Día del barrio, que era como el ágora para los niños heridos de Sacrosanta Transición. Y, puedo añadir, apenas fue sino una decisión esencialmente pragmática. En lo estético, el cine era la única fuente de belleza en un mundo en el que casi todas las amadas nínfulas adolescentes apenas daban para tatuarse tribales en el coxis y sacarse un módulo de esteticién. En lo ético, había leído algo de los existencialistas sin entender gran cosa, pero supuse que allí encontraría todas las respuestas. O al menos, una única respuesta: por qué vivir dolía tanto. Por qué la vida, cuando salía fuera de una de las salas del cine Canciller o del Alcalá Norte (ambos difuntos), era simplemente insoportable.
Supongo, por lo tanto, que mi búsqueda de la filosofía comienza directamente en las antípodas de la propuesta de Juan Arnau. Y sin embargo.
02.
Y sin embargo, al contrario que muchos colegas de profesión, creo en la necesidad de la divulgación de la filosofía. Los divulgadores filosóficos de profesión y de corazón tienen por delante un camino amargo: serán despreciados por sus colegas “especialistas” –que les acusarán, inevitablemente, de aplanar y desactivar los secretos oraculares de cada autor que toquen. Serán confinados en los márgenes del sistema académico como presencias de pensamiento non gratas. Figuras como el propio Juan Arnau –o la muy prometedora Eva Galera- han conseguido mantener la extraña sensación de descubrimiento que arropó los primeros pasos dudosos de los que nos acercamos a la filosofía desde las periferias mismas del saber, esto es, desde los barrios del mundo en los que los Otros destrozaron a pedradas nuestros pensamientos cuando éstos amenazaron con levantar el vuelo.
Hay que tener valor para remontar hacia la esencia y atreverse a ser Maestro de los Torpes, Maestro de los Don Nadie, Maestro de aquellos que viven en núcleos sociales en los que, digámoslo ya claramente, la filosofía no existe o es objeto de odio.
(Otra reflexión al hilo de esto, por cierto, sería el flagrante e inevitable antiintelectualismo de nuestras sociedades, en las que, casi como si de un ejercicio de deducción lógica se tratase, el más odiado es aquel que más ama el conocimiento puro, el conocimiento no pragmático, no empresarial, no económico, el conocimiento que no se conoce a sí mismo, y sin embargo, amenaza con poder llegar a conocerlo todo).
No hay que ceder ante el espejismo que pregonamos en nuestras clases y en nuestros artículos universitarios. Con diecisiete palos, cuando estábamos jodidos pero queríamos saber no nos leímos ni la Crítica de la razón pura ni la Fenomenología del Espíritu. Fuimos a Fernando Savater, fuimos a los compendios de textos comentados de editoriales casi marginadas, a los pequeños libros amarillos de la Editorial Cincel comprados por doscientas pelas en mercadillos de viejo, fuimos a tutorías con nuestros profesores y quizá, si tuvimos suerte, encontramos algo allí que nos tranquilizó o nos aterró lo suficiente como para ponernos en camino.
Y aquí es donde, sin duda, puedo coincidir con Arnau. La filosofía es, al mismo tiempo, la vida y camino. El que recorramos sendas diametralmente divergentes no impide que nos encontremos en el medio y nos lancemos el guiño cómplice. Un mago viajero y un profeta angustiado.
03.
Manual de filosofía portátil es, por lo tanto, una colección de máscaras filosóficas que Arnau dispone a lo largo de un recorrido cronológicamente inverso para hablar a partir de ellas. Se equivocará quien busque un tratado exhaustivo de temas que permita clarificar confusiones varias ante exámenes y trabajos de instituto. Hay una serie de ideas propias, muy concretas, maquilladas y sugeridas tras los nombres y las tensiones de los sospechosos habituales: De Wittgenstein a Heráclito, con las paradas habituales en Nietzsche, Kant, Hume o el tándem Platón/Aristóteles, por mencionar apenas unos pocos ejemplos. No sorprenderá a nadie por la selección de autores que pasan por la palestra –no se trata de una boutade más o menos inspirada como el Antimanual de filosofía de Onfray-, sino que muy al contrario, parecería que Arnau pretende establecer un puente accesible desde los (cada vez más reducidos) temarios obligatorios de la Filosofía escolar hasta las obras magnas de la Historia de la Filosofía a-lo-Copleston. Ha sabido aprovechar la libertad de posicionarse más allá de los lugares académicos del pensamiento filosófico de los que hablaba antes para prescindir de todo el aparataje propio del género: notas a pie de página, citas exhaustivas, miedo a la discusión salvaje con los especialistas por la precisión imposible de un concreto decir… Todo está despachado con una sonrisa cómplice. De hecho, su redacción parte más bien hacia el comentario personal, en ocasiones casi canallesco, celebrativo, tan centrado en la vida del pensador como en los frutos de su propia escritura. Arnau puede ser a la vez humilde portera de barrio, crítico inmisericorde, fan entregado, amigo íntimo, elocuente postureador, niño que proclama la desnudez del emperador, enemigo inmisericorde, saqueador de osarios y profanador de mitos. Su esfuerzo pasa no tanto por sintetizar enormes temblores del pensamiento –parece dar por sentado, lo que no deja de ser de una gran higiene mental, que el lector mínimamente interesado acabará por acudir a los textos por los que se pasea-, sino por rebuscar entre ellos aquello que pueda ser útil para su particular visión portátil de la filosofía-vida, una visión ligera y luminosa que, de manera inevitable, encuentra mejor encarnación en algunos de los autores seleccionados que en otros. Así, capítulos concretos –como los dedicados a Nietzsche o a Spinoza- brillan con luz propia y desprenden una pasión inmensa en cada uno de sus párrafos.
Más que una Historia de la Filosofía, lo que Arnau ofrece es una historia de su experiencia de la filosofía. Su destino no está tanto en las Facultades como en las baldas de las bibliotecas humildes de los extrarradios, en las habitaciones de los adolescentes soñadores que quieren pegarse el piro a toda ostia por las autopistas de la libertad, en las salas de lectura de los institutos donde entre peta y peta, alguien sabe que todo puede ser dinamitado. Si no se lee desde ese sentimiento inicial que un día nos erotizó a propósito de la filosofía, el libro resultará del todo incomprensible. Después de todo, de lo que se trata es de volver a poner el deseo encima de la mesa: deseo de conocer, deseo de darse el piro, deseo de ser portátil.

martes, 25 de agosto de 2015

La espiral de Hegel

Hegel identifica la idea, el espíritu con el pensamiento racional, para el la idea es algo real, algo que está en el mundo y es cambiante. La idea para Hegel es totalmente contraria a la idea de Platón.

Para Hegel cada periodo de la historia tiene una idea fundamental, cuando la idea está totalmente formada significará que ha terminado un periodo en la historia y que empezará otro nuevo. Pero la idea que está constituida se tendrá que desquebrajar, tendrá que romperse para ponerse delante de sí misma y así poder ver sus errores y ver en que falla, se convertirá en objeto y así, el siguiente periodo de historia que empiece englobará a su anterior, pero no en su totalidad sino empezando de la idea que ha acabado el último periodo.

Y este es el supuesto que Hegel identifica de la historia de la filosofía y la filosofía, ya que cada filosofía engloba a la filosofía anterior, intentando superarla, rectificarla, criticarla, explicando que le ha faltado para ser completa, y así, se formará una filosofía nueva más completa que la anterior, y pasará esto sucesivamente.

De este modo, todas las ideas y todas las verdades aunque ahora nos parezca que no lo son, en su momento histórico si que lo fueron.

Es como una espiral hacia dentro, que vuelve a su punto de partida recogiendo todo lo anterior.

De este modo, Hegel considera su filosofía ciencia, ya que es la última y la considero ciencia porque él es el que se había dado cuenta de este fenómeno. Pero a partir de este momento se vuelve problemática la relación entre la historia de la filosofía y la filosofía, ya que esto significa que la filosofía se basa en su propia historia, y la vuelve continuamente al principio y siempre está debatiendo lo que se ha dicho antes y se considera que esto no es un avance, que la filosofía no tiene un avance progresivo, pero Hegel cuando denominó ciencia a su filosofía no lo hizo con ese sentido sino que el pensaba que su filosofía (ciencia) había cerrado por completo el círculo, pero no ha sido así, evidentemente detrás de él han venido mucho más que lo han debatido.


Artículos relacionados:

sábado, 20 de junio de 2015

Anécdotas de la vida de Kant

Immanuel fue bautizado como Emanuel, pero cambió su nombre tras aprender hebreo. Fue el cuarto de once hermanos, de los cuales sólo cinco alcanzaron la adolescencia. Su padre, Johann Georg, era un artesano alemán de Memel que se casó en 1715 con Anna Regina, nacida en Núremberg.

Hacia finales del siglo XVII y principios del XVIII se extendió por Alemania el pietismo, como protesta contra la ortodoxia religiosa en la que predominaban las formas dogmáticas frente a la vivencia de la fe. El pietismo fue seguid por los padres de Kant, por lo que su infancia se desarrolló en un ambiente de intensa devoción religiosa. Kant recibió una educación estricta y disciplinaria que favorecía la enseñanza del latín y la religión por encima de las matemáticas y las ciencias.

Con ocho años, ingresó en el Collegium Fridericianum donde adquirió sólidos conocimientos de las lenguas clásicas, las matemáticas y la lógica. Se podría decir de Kant que fue un estudiante metódico, aunque no brillante.

En 1740 se matriculó en la Universidad de Königsberg donde asistió a las clases de Teología de Schultz, pero centró su interés en la Filosofía, Matemáticas y Ciencias Naturales. Estudió la Filosofía de Leibniz y Wolf con el profesor Knutzen, un racionalista que introdujo a Kant en la nueva física matemática de Newton. En 1747 acaba sus estudios y pasa a ejercer como profesor privado en distintos pueblos cercanos a Königsberg.

La primera obra filosófica que publicó fue: ''Meditaciones sobre el verdadero valor de las fuerzas vivas’’. Publicó muchas obras sobre temas científicos y obtuvo el título de Doctor de Filosofía en 1755 con una disertación ‘’Sobre el fuego’’. Posteriormente consiguió el título de Privatdozent (profesor auxiliar) en la Universidad de su ciudad natal, cargo que ocuparía durante 15 años, los cuales se corresponden con el período precrítico. En esta época de su carrera docente enseñaba una gran variedad de disciplinas como matemáticas, física, lógica, metafísica, antropología y geología.

Varias Universidades le ofrecieron cátedras que Kant rechazó y, finalmente, fue propuesto para la cátedra de Lógica y Metafísica de la Universidad de Königsberg, tomando posesión de ella en 1770.

Durante 10 años se dedicó a trabajar en una solución para los problemas planteados por la metafísica y fue, después de este largo silencia, cuando publicó su obra ‘’Crítica de la razón pura'', A ella le siguieron con cierta continuidad, los ‘’Prolegómenos para toda metafísica futura’’, la ‘’Fundamentación de la metafísica de las costumbres’’ y, entre otras, sus dos restantes obras ‘’Críticas’’.

Todos coinciden en que fue un profesor excelente y que introducía en sus clases toques de humor, narraciones y anécdotas. En sus curos sobre Filosofía intentaba estimular a sus alumnos a que pensaran por su cuenta o, como él decía, a que ‘’se sostuvieran sobre sus pies’’. Llegó a considerar la filosofía como un medio de estimulación e incluso de prolongación de la vida. Como Kant solía decir: ‘’Para un estudiosos, pensar en un alimento sin el cual… no puede vivir’’.

Fue una persona de constitución débil y enfermiza, que organizó su vida de forma metódica y rigurosa para conservar su salud. Aunque nunca estuvo realmente enfermo, su hipocondría compulsiva no le abandonó jamás. Obsesionado con la dieta, consultaba a cada momento el termómetro, el barómetro, el reloj… El mismo Immanuel decía que  debido a mi hundido y estrecho pecho, que deja poco espacio para el movimiento de mi corazón y mis pulmones, tengo una predisposición natural a la hipocondría.

A Kant le gustaba hablar con gente que tuviera experiencias de otros países, e incluso les sorprendía con sus conocimientos, conseguidos mediante la lectura, pues, como ya hemos dicho, no salió prácticamente nunca de su ciudad natal. Su biógrafo Kuno Fischer escribió: Hablaba con tal exactitud e interés de las particularidades de un país o de una ciudad que, más de una vez, se le hubiera tomado por touriste. En una ocasión describía el puente de Westminster, su forma, sus dimensiones y medidas con tanta claridad y vida que un inglés que le estaba oyendo le creyó un arquitecto que habría vivido en Londres.

También se ha hecho famoso el horario de su jornada, por su empeño en el mantenimiento del mismo durante sus años de profesor. Se levantaba hacia las cinco de la mañana y durante la primera hora tomaba el té, fumaba su pipa y pensaba en el trabajo del día. De seis a siete preparaba las clases que después impartía hasta las nueve o diez, según la época del año. Hasta la hora de la comida se dedicaba a escribir, en las comidas siempre estaba acompañado por alguna de sus amistades y la sobremesa solía prolongarse varias horas, pues gustaba mucho de la conversación. Luego, paseaba durante una hora y dedicaba el resto de la tarde a la lectura y la reflexión. Se acostaba a las diez de la noche. Esta vida tan estricta y previsible condujo a crear la leyenda de que sus vecinos ponían los relojes en hora cuando daba sus paseos diarios.

En muy pocas ocasiones se olvidó Kant de su paseo diario, el día que recibió el ‘’Emilio’’ de J.J. Rousseau, al estar entusiasmado por la lectura o cuando se quedó en cada esperando noticias sobre la Revolución francesa.

En resumen, era un hombre sociable, amable y benévolo y, aunque no era en absoluto sentimental (nunca se casó, aunque lo intentó en un par de ocasiones, fue un amigo sincero, leal, cortés y con un noble respeto hacia los demás.

Como se ha dicho, pasó toda su vida dentro o en los alrededores de su ciudad natal, capital de Prusia Oriental en esa época, sin alejarse más de un centenera de kilómetros de Königsberg. Tanto es así que en 1783 compró una casa en esta ciudad y vivió en ella hasta su muerte, que sucedió el 12 de febrero de 1804 en su ciudad natal, rindiéndosele honores en un gran funeral.


Artículos relacionados
-Kant no dio sus clases por culpa de una salchicha                -Kant no critica a la razón pura
-A priori no es antes de la experiencia                                   -Kant y su obsesiva puntualidad

lunes, 15 de junio de 2015

Deberes para Verano

Cesare Cata es un profesor de secundaria italiano y a colgando en Facebook un listado de tareas muy poco convencional que sus alumnos tendrás que realizar en Verano. Decidme que no son geniales.

1. Por la mañana, cuando vayas caminando por la playa fíjate en el reflejo del sol en el agua, piensa en lo que más te guste en la vida y siéntete feliz.
2. Intenta usar todos los nuevos términos aprendidos este año: cuantas más cosas digas, más cosas puedas imaginar y más cosas puedas pensar, más libre te sentirás.
3. Lee todo lo que puedas. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras y leyendo te sentirás como las golondrinas al vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebelión que tienes. (Si queréis una lectura sugerida, preguntadme).
4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te influyan negativamente: Busca las situaciones y la buena compañía de los amigos que te enriquezcan, que te entiendan y que te aprecien por lo que eres.
5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes: el verano, como todas las cosas maravillosas, nos puede dar algún que otro problema. Intenta escribir un diario donde plasmes tus sentimientos (en septiembre, si te apetece, lo leemos juntos).
6. Baila. Quítate la vergüenza. En la pista de baile o en tu habitación. El verano es un festival y sería absurdo no formar parte de él.
7. Al menos una vez en tu vida tienes que ver el amanecer de un nuevo día. Permanece en silencio y respira. Cierra los ojos y siéntete agradecido.
8. Haz un montón de deporte.
9. Si encuentras a una persona que te gusta mucho, díselo con total sinceridad. No importa si él/ella termina por no entenderte. Si no lo hace es que él/ella no iba a formar parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 será la gran oportunidad para caminar juntos. (Si esto sale mal, vuelve al paso 8).
10. Recuerda los apuntes de nuestras clases.
11. Sé alegre como el sol e indomable como el mar.
12. No digas palabras mal sonantes y sé siempre educado y amable.
13. Si vas a ver películas, hazlo en versión original para mejorar tus habilidades lingüísticas y tu capacidad de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos; re-vívela mientras dure el verano.
14. Durante el día o en la noche, sueña en cómo puede y debe ser tu vida. Mientras dure el verano, reúne toda la fuerza que necesites para no renunciar a eso que quieres y haz todo lo posible para perseguir ese sueño.
15. Sé bueno.

Artículos relacionados:
Aprovechando el Verano                                                    Sensaciones
La Filosofía no sirve para hacer puentes                            Amores Filosóficos
Antes de empezar a leer...                                                  Msn y Filosofía

domingo, 14 de junio de 2015

''Verdad y Método'' de Gadamer

El libro ‘’Verdad y Método’’ de Gadamer no es un libro oficialmente de Filosofía, es un libro de hermenéutica, en concreto de hermenéutica filosófica.

La hermenéutica se ha entendido siempre como lo contrario a la retórica, la retórica en principio es el arte de convertir nuestros pensamientos en un discurso, enseñar a como tienes que decir lo que quieres decir, los pensamientos tienen existencia propia en nuestra mente y los convertimos en palabra para que se puedan comprender. La hermenéutica hace lo contrario, hace volver a los pensamientos que están dentro de las palabras, ya que cuando alguien lee un texto no tiene acceso a los pensamientos del autor, solo a la exteriorización de los pensamientos gracias al lenguaje. La hermenéutica se presenta como la ciencia de las reglas de la interpretación. A lo largo de la antigüedad la hermenéutica ha sido un arte, una técnica para interpretar textos, como por ejemplo los sagrados, que son los más complicados de interpretar.

La meta de Gadamer en este libro es explicar como funciona la comprensión, en las primeras páginas de ‘’Verdad y método’’ ya insiste que no podemos elaborar un método para la comprensión. El método para comprender no tiene nada que ver con el método científico.

El libro al principio iba a titularse ‘’Comprensión y acontecimiento’’, pero finalmente no se conservó. Cuando alguien llega a comprender algo no es por un método científico, se debe entender como un acontecimiento, es un estudio de lo que nos ocurre cuando entendemos algo ¿qué ocurre para que podamos entender unas cosas si y otras no?

En su libro nos explica la relación que existe entre la verdad y el método. Gadamer no pretende que la verdad se alcance solamente a través del método; sí que hay un cierto tipo de verdad que se alcanza gracias al método, la científica, que es una verdad metodológica, y gracias al método uno puede establecer conocimiento. Pero Gadamer dice que eso solo es un tipo de verdad, pero no todas las verdades se alcanzan gracias al método, su obra pretende mostrar que hay otros tipos de verdad a los cuales no llegamos por el método.

Y una va a ser la verdad que aparece en la experiencia del arte, hay obras de arte que nos permiten experiencias de verdad, así que lo verdadero no es solo lo demostrable científicamente. Gadamer ve en el arte un ejemplo de verdad que escapa a este modelo dominante en la época, ya que hay algunas obras de arte que han conseguido una verdad y pasar de unos tiempos a otros.

Gadamer se inspirará justamente en la verdad anterior a Descartes, donde encuentra a la tradición humanista, intenta inspirarse en los conceptos propios del humanismo, ellos no concebían la verdad con un método, había otras formas de verdad que existían en la época.

Parece inútil saber cuando nació Napoleón si lo tenemos en dos clicks , pero para Gadamer poseer conocimiento es necesario en las ciencias humanas, lo que cuenta en ellas es tener acumulación. Un profesor podría leerse la lección en wikipedia antes de dar la clase, hacerlo toda la vida y que nadie lo pille nunca, pero si hace esto no podría aumentar ni hacer progresar el concomiendo histórico, ya que no posee realmente conocimientos. Un buen historiador necesita algunas facultades que no encontramos en la wikipedia, por ejemplo necesita tener una gran memoria para acumular dentro de su mente conocimientos, y también tener capacidad de síntesis, comprendiendo la historia y sacando sus propias conclusiones, deduce una verdad sin aplicar un método. Un historiador que sabe, puede comparar unas batallas con otras, es una inducción artística.

En la hermenéutica de Gadamer siempre está la idea de que ‘’a lo mejor yo me equivoco’’ por lo tanto siempre hay que estar dispuesto a dejarse convencer por el otro si el otro tiene razón. Cuando dialogamos y uno defiende otra postura, en ciencia se demuestra con cálculo, pero en temas no científicos no. El ser humano no puede aplicar reglas fijas. Gadamer adopta la idea de que la esencia humana es maleable, se puede transformar con el tiempo. 

viernes, 12 de junio de 2015

Último Taller de Filosofía de este curso

Último Taller de Filosofía de este curo, ¡pero en septiembre volvemos!
Siete han sido las gratificantes sesiones del Taller de Filosofía, donde han aprendido a pensar antes de actuar y a mirar las cosas desde una perspectiva diferente. Y además han aprendido mucha cultura general, a respetarse en los turnos de palabra y a saber lo que es la Filosofía.
Hemos trabajado la felicidad, el pensamiento lateral, los sueños, la sinestesia, los dilemas morales, la empatía...
Y ya saben el origen de la Filosofía, sus símbolos, su significado, nombres de filósofos incluso decir algo de ellos y además presumen delante de los otros niños de que ellos dan Filosofía y los otros no.
Me dijeron que esta tarjeta que les regalé con el símbolo de la Filosofía la utilizarían de marca páginas porque dentro de los libros está el saber. Todo un ejemplo de que los niños aprenden lo que les enseñamos. ¿Por qué no enseñar más Filosofía? ¡Poco a poco lo conseguiremos!


Artículos relacionados:

lunes, 1 de junio de 2015

El velo de la ignorancia de Rawls

Para decidir los principios de justicia de una sociedad, Rawls diseña una posición ideal en la que nadie supiera cuáles son sus características naturales y sociales. Si decido qué principios de justicia quiero para mi sociedad, sin saber mis características naturales y sociales, es decir, sin saber si soy listo o tonto, rico o pobre, etc., mi única característica que tendré en cuenta es que soy un egoísta racional –que persigo unos bienes-, que tengo una idea del bien y quiero alcanzarla. Luego me interesan unos principios de la justica que me permitan alcanza mi idea del bien.

En su Teoría de la Justicia, Rawls hace como un ‘’pase de modelos’’ donde van pasando los posible principios de la justicia ante las gentes de la posición original, revestidas por el velo de la ignorancia y que no saben cuáles son sus característica naturales y sociales. Pasa el principio perfeccionista, el principio utilitarista, el utilitarismo medio y el utilitarismo extremo, etc. La idea es por cuáles de estos principios apostarían esas gentes. Cualquiera, como es un egoísta racional, imaginará ser el peor situado. El principio perfeccionista dice que a la hora de distribuir los recursos, hay que ver quiénes tienen las características más elevadas y que esos reciban más. Evidentemente, voy a decir que no, porque si los recursos van a distribuir a los más capacitados yo voy a salir perdiendo. El principio perfeccionista no tendría ningún éxito en la posición original. El principio utilitarista reclama el mayor bien para el mayor número. Pero ¿y si yo soy de los peor situados? Es posible que sea un mayor bien en conjunto pero que la distribución interna a mí me perjudique, porque yo soy la persona peor situada. En este caso también diré que no al principio utilitarista. Los demás modelos van pasando y se decide la cosa por aquellos dos principios que elegirían en la posición original los peor situados:

1) La mayor libertad igual posible y
2) Que la distribución de las cargas y los beneficios beneficie al peor situado, porque entones me beneficiaría a mí.

Es una manera de decir que la distribución de los recursos tiene que beneficiar sobre todo a los peor situados.  En cada sociedad habría que ver quién es el peor situado porque esto depende de muchas cosas. La idea de Rawls es clara: si un cambio perjudica al peor situado entonces ese cambio no es justo.

Artículos relacionados:
Teorías Éticas: esquema                                              Savater es un copión

jueves, 28 de mayo de 2015

Anécdotas de Museos. ''Un drama en Sierra Nevada''

Me encanta visitar frecuentemente el Museo de Bellas Artes de Valencia, como en todos los museos hay una exposición permanente y otra temporal. La permanente me la sé prácticamente de memoria, aunque siempre descubres algo nuevo, pero en la temporal, la última vez que fui me pasó algo anecdótico, como siempre me pasa en los museos.

Me pasó algo raro con un cuadro, cuando lo vi tuve una sensación rara por el color de la nieve, que era rosa y me dio pena por la persona muerta y aplastada por la nieve y pensé: ‘’que perro más bueno que intenta que no se lo coman a pesar de que la persona ya está muerta’’, entonces un amigo que venía conmigo me dijo: ‘’fíjate que el perro también va a morir porque por ahí detrás viene una manada de lobos y se lo comerán’’, cuando me dijo esto estaba delante del cuadro mirándolo detenidamente y me asusté y pegue un grito. La gente que había en la sala se me quedó mirando y empezaron a reírse.

Peor es que me impactó tanto que luego tuve pesadillas y todo con el cuadro. Me fijé tanto en el contenido que ni miré quien era el autor, tan solo sabía que el título era algo de sierra nevada. Me volví loca buscando el cuadro por internet, pero ni rastro, y como no podía vivir con la duda tuve que enviar un correo al museo, les conté toda la historia para a ver si me podían decir el nombre del cuadro.

Para mi sorpresa contestó el correo el director del museo de una forma muy amable, así que muchas gracias, David por el correo y ya sabes que la próxima vez que vaya por el museo nos vemos seguro

Os dejo aquí el cuadro, que no es nada del otro mundo, pero me afectó. Pero lo más anecdótico no acaba ahí, la obra resultó ser de Antonio Muñoz Degraín (Valencia, 1840 - Málaga, 1924) ¡uno de mis pintores preferidos! ¡Si es que no tengo perdón! Se titula: "Un drama en Sierra Nevada", fechada en 1912, y que fue donada por el autor a este museo junto a otras obras del artista configurando un conjunto extremadamente importante, junto a la otra donación que hizo al museo de Málaga.

Muñoz Degraín ''Drama en Sierra Nevada''

Artículos relacionados:
-Anécdotas filosóficas                               -Suspendí dos examenes por culpa de la letra ''F'''

martes, 5 de mayo de 2015

El término ‘’esencia’’ en Heidegger

Cuando hablamos de esencia en Filosofía tenemos muy inculcada la esencia platónica y automáticamente pensamos en ella, pero si hacemos esto no entenderemos a Heidegger cuando habla de esencia-

En Heidegger ‘’esencia’’ no significa la unidad inteligible que proporciona una idea a un concepto, aquí esencia no es una estabilidad ontológica, es decir, no es un uno inteligible que sintetiza una multiplicidad empírica.

No hay Filosofía sin creación de lenguaje, y lo que hace Heidegger el retorcer el lenguaje para que diga aquello que el lenguaje se resiste a decir, para liberar al lenguaje de esa comprensión del lenguaje como representación, como sentido, como referencia.

Cuando habla de la esencia de la nada hay una transformación significativa. El término esencia se dice en alemán Wesen, y lo significativo es que Heidegger saca juego lingüístico de la terminación ‘’en’’ que es propia de todos los infinitivos en alemán, con lo cual, el término esencia, que e un sustantivo y por eso va con mayúscula Heidegger lo convierte en un verbo, wesen, lo escribe en minúscula, y por lo tanto significará ‘’esencial’’.


Artículos relacionados:
Ser y Tiempo                                         Heidegger esquiando

lunes, 4 de mayo de 2015

La Hermenéutica, el método de las Ciencias Humanas

Tanto las Ciencias Humanas como las Ciencias Naturales comparten el carácter de ser Ciencia Empírica. Esto es evidente si reparamos en que tanto unas como otras centran su actividad en el mundo de la experiencia, es decir, se refieren a algo en concreto (arte, política…)

Si a alguien le resultase poco evidente que las Ciencias Humanas tienen por objeto de estudio fenómenos radicados en el mundo empírico, baste con recordar el ámbito en el que se desarrollan las crisis económicas, las guerras, las modas, las depresiones, los problemas existenciales, la reflexión estética… Pero, entonces, ¿por qué hemos situado a la Historia, la Sociología, Psicología… en una división diferente al de la Física, Biología, Química…? Si atendemos a la distinta naturaleza del objeto de estudio de las Ciencias Humanas y las Ciencias Naturales, entenderemos que la metodología de estudio e investigación no puede ser la misma. La imposibilidad de llevar a cabo experimentos en la mayoría de las disciplinas humanas es debida a las más diversas y evidentes razones (éticas, políticas, técnicas), y todas referidas a su delicado objeto de estudio: el ser humano.

Sin embargo, esto no implica que en Historia, Sociología o Psicología no se investigue. Lo que ocurre es que la metodología es diferente. Efectivamente, cuando desde un punto de vista científico queremos saber por qué se producen los maremotos, lo que necesitamos conocer es una determina conexión causal, pero nunca preguntamos pro el sentido que tiene un maremoto.

En cambio, esto es justo lo que necesitamos saber cuando analizamos problemas de la ciencia humana. El conocimiento y control de las condiciones objetivas que provocan las guerras no es suficiente para garantizar que no se vuelvan a producir, necesitamos comprender los intereses, las motivaciones casi siempre inconfesable, una personalidad patológica disfrazada de una buena salud mental, una inercia cultura… son factores que acompañan también al fatalismo de la guerra. Lo mismo cabría decir ene l caso del análisis estético, sociológico o económico. Por eso las Ciencias Humanas requieren un método adecuado a la singularidad de su objeto (el ser humano), un método que no se afane tanto en explicar sino más bien en comprender. Nos referimos a la Hermenéutica.

La Hermenéutica, es el arte de interpretar un pensamiento, fue desarrollada en el siglo XVI por el luterano Matthias Flacius, en un intento de determinar una clave (Clave scripturae sacrae, 1567), que permitiera interpretar los pasajes oscuros de la Biblia. Como disciplina filosófica, la hermenéutica se desarrolla a partir del siglo XVIII con un objetivo claro: por medio de la interpretación de productos culturales en general y de textos en particular, alcanzar la comprensión de un determinado momento histórico, situación cultural, etc.



Artículos relacionados:
Herméticamente cerrado                         Segunda Guerra Mundial y su efecto en la Filosofía
Periódicos                                             Grado de realidad y ficción en la vida de los filósofos antiguos 

sábado, 2 de mayo de 2015

DeKántate

Tengo un amigo que no estudia Filosofía, pero que le encanta, siente mucho interés por ella y le inquieta, a consecuencia de esto siempre está preguntándome cosas y yo encantadísima de explicárselo.

El otro día me planteó una cuestión, que la verdad es que yo también la había pensado alguna que otra vez, pero al no planteármela nadie tan enserio pasaba por mi cabeza pero se esfumaba y no reparaba en ella.

Su comentario fue que cada vez que conocía el pensamiento de un filósofo nuevo, éste le convencía, entonces no sabía cuál de ellos verdaderamente tenía razón, porque todos en cierto modo tenían algo de razón ¿tu como haces para poder llevar esto?

Yo le respondí que a mí también me ocurre esa sensación, mientras estoy estudiando o me están explicando a un filósofo me meto mucho en ese papel, pero creo que es necesario para poder comprenderlo bien, imaginarte que eres ese filósofo y estás defendiendo eso que dice, habrán cosas en las que estés de acuerdo y en las que no. Pero en las que estés de acuerdo luego vendrá otro filósofo y tendrá una opinión diferente de lo mismo y puede ser que te convenza más.

Creo que a cada pensador hay que entenderlo en su contexto y que cada uno tenía razón en su momento, cada uno pensaba de una manera u otra según las circunstancias del momento en que vivían o dependiendo por lo que estaban influidos. No es que pensaran así por casualidad, no se levantaron un día y de repente dijeron eso, hay mucho pensamiento detrás, y si piensas que están locos porque dicen cosas sin sentido a lo mejor es que no estás entendiendo nada de lo que dicen, no puedes agenciar la estupidez, porque está claro que si ellos son pensadores reconocidos es porque han hecho alguna gran aportación, no tienen culpa de que tu no los entiendas. Sino los entiendes no es porque ellos estén locos o digan cosas sin sentido, es porque a ti te falta nivel.


Artículos relacionados:
Filosofía y drogas                               Excéntricos y geniales
Entrevista                                         Plan para traficar Filosofía
Genialidades marginales                     Lecturas orgásmicas

viernes, 1 de mayo de 2015

El Holocausto y Platón

’’Sin embargo, yo creo en algo que he escuchado cierta vez: Leoncio, hijo de Agayón, subía del Pireo bajo la parte externa del muro boreal, cuando percibió unos cadáveres que yacían junto al verdugo público. Experimentó el deseo de mirarlos, pero a la vez sintió una repugnancia que lo apartaba de allí, y durante unos momentos se debatió interiormente y se descubrió el rostro. Finalmente, vencido por su deseo, con los ojos desmesuradamente abiertos corrió hacia los cadáveres y gritó: ‘’Mirad, malditos, satisfaceos con tan bello espectáculo’’
439-440 a Platón la República.

No hay que olvidar que la obra de la República de Platón transcurre mientras Sócrates está hablando con uno de los hermano de Platón, Glaucón, mientras vuelven del Píreo, el puerto de Grecia, ya que venían de un acto religioso, en concreto, la fiesta de Bendis.

Me gusta este pasaje porque él cree en algo que ‘’he escuchado cierta vez’’, y, en la República todo recae en el sentido de la vista y cada vez que se oye es preciso que Sócrates enfatice a dar crédito a lo que se oye, porque lo que se oye no es tan digno como lo que se ve, la idea de bien no se oye, sino que se ve.

‘’Pireo’’ aparece con el artículo indeterminado ‘’subía del Pireo’’ con el articulo indeterminado significa que está subiendo desde el puerto de Atenas.

Sin embargo, si pusiera ‘’subía de Pireo’’, significaría que subía del más allá, en Grecia, a las afueras de la ciudad tenían como unos muros donde dejaban los cadáveres.

Pero Leondio no sube de Pireo sino del Pireo, La República se habla allí en el Pireo, pero Leoncio no puede subir a la idea del bien, y este hombre, Leoncio viene simplemente desde el puerto de Atenas, porque no tiene la capacidad de llegar hasta lo privado, no tiene la racional del alma tiene las otras dos partes, pero la racional no.

’’cuando percibió unos cadáveres que yacían junto al verdugo público’’ estos cadáveres que ven no son unos cualesquiera, son unos que la comunidad política ha mandado exterminar, que se llevaban a la otra parte del muro, que es la parte de la ciudad donde menos expuestos estaban al calor para que se pudrieran menos, pero la vista de los cadáveres supongo que sería parecida a las imágenes del holocausto de cadáveres amontonados.

Leoncio quiere ver los cadáveres en descomposición. Y supongo que el código interno de la República dice que uno de esos es Sócrates, que es ejecutado por el verdugo público, ya que es ejecutado por la ciudad cuarenta años después de la Republica.

Leoncio quiere ver esos cadáveres, nosotros apartaríamos la vista, ¿Leoncio sería como un juez que tiene que mirarlos para poder juzgar?

Leoncio experimentó el deseo de mirarlos, pero a la vez experimentó una repugnancia (que es la parte del coraje que se corresponde con los guerreros) hay algo en Leoncio que es más o menos noble.

En el Fedón se dice que cuando Sócrates va a morir se cubre el rostro de acuerdo con las convenciones de los griegos, que pensaban no se debe ver el rosto de un cadáver. Esto tendría que ver con la última frase irónica, ya que los cadáveres no son bello espectáculo, es una categoría estética y ética, se sugiere que hay determinadas cosas que no se deben ver.

El Pireo, puerto de Grecia
Artículos relacionados:
Platón no era republicano                                                   Platón no inventó el mito de la caverna