martes, 20 de enero de 2015

El papel de Einstein y Nietzsche como motivadores de no iniciados

Hoy contamos con la colaboración de Gonzalo Jiménez, profesor de Ingeniería Nuclear y Gestión del Conocimiento de la UPM. Espero que os guste.

La Relatividad General, obra magna de Albert Einstein, se podría calificar como incomprensible para la mayoría de las gentes que poblamos el planeta, dada su complejidad física y matemática. Normalmente, esta materia se imparte como asignatura de nivel de Máster en Física.
La obra de Nietzsche, como la de Einstein, no parece recomendable para no iniciados. Sus conceptos se sustentan en hombros de gigantes de la filosofía, y es necesaria la comprensión de mucha parte de ésta para poder apreciar la aportación de Nietzsche.
Sin embargo, tanto Einstein como Nietzsche son mega-estrellas mediáticas de sus respectivos campos y sus frases más célebres se pueden encontrar en cualquier sitio. Además, despiertan el interés de la gente sin conocimientos previos en los campos, que se acerca a su obra por curiosidad y a través de textos divulgativos normalmente.
A mi entender, hay dos maneras de adquirir conocimientos sobre una materia. Vamos a pensar que dicha materia es un castillo en cuyo piso superior hubiese un sofisticado comedor de gala con bellas y complicadas estructuras arquitectónicas. Dos procesos son posibles para un hipotético aprendiz:

- Proceso down-to-top: el aprendiz comienza una visita guiada del castillo desde los cimientos. Es decir, comenzar por el conocimiento más básico e ir gradualmente aumentando de complejidad. Empezaríamos en los cimientos, gradualmente visitaríamos los pisos intermedios y acabaríamos, al fin, cenando en el bello comedor de gala. Esta es la aproximación usual de alguien que estudia una carrera reglada.

-Proceso guiado por la curiosidad: el aprendiz, sin haber visitado el castillo, cena un día en el comedor de gala y comenzar a preguntarse cómo diantres se ha llegado a crear algo tan bello. En esta aproximación, es la curiosidad la que guía al aprendiz: para entender cómo se sostiene el edificio, bajará a los cimientos, para comprender cómo la comida es tan sublime visitará las cocinas. Después de un tiempo, habrá visitado casi todo el castillo por sí mismo. Esta es la aproximación de alguien que busca conocimiento de una materia de la que no va a ejercer en primera instancia.

El Castillo de Neuschwanstein (Alemania), de finales del siglo XIX, rodeado por los Alpes bávaros.

Qué ventajas tiene cada una de estas aproximaciones? El proceso down-to-top es el académico y consigue que estructuremos la información de forma razonablemente ordenada y coherente. Los conceptos más complejos se adquieren después de haber comprendido los más sencillos. Su desventaja principal, a mi modo de ver, es que nos dota de herramientas cuya utilidad no es tangible hasta muchos pisos después, lo cual desanima al aprendiz. Otra desventaja es que se nos impone la ruta de visitas que tenemos que seguir obligatoriamiente. Se ha comprobado que la adquisición de conocimientos por obligación es de pobre eficiencia.
En la adquisición de conocimientos guiado por la curiosidad conseguimos una asimilación mucho mayor, porque es el aprendiz el que elige qué nueva región del conocimiento quiere explorar. Es la necesidad de explicar el porqué de las cosas el que le lleva a ir explorando habitación por habitación. El recorrido no ha sido impuesto en un plan. Es la motivación la que lleva al aprendiz a seguir el camino, no la obligación. Su principal desventaja es que es muy factible que se queden muchas habitaciones sin visitar y que los conceptos complejos serán primeramente pseudo-entendidos y no serán entendidos del todo hasta un tiempo después.
El papel que juegan súper-estrellas como Einstein y Nietzsche es que invitan al no iniciado a sentarse en el comedor de gala y disfrutar de la cena y de la vista. Y eso provoca que haya algunos a los que los castillos les parezcan sitios muy complejos y huyan de ellos. Otros que comiencen a visitar algunas habitaciones del castillo por curiosidad. Los que quedan, que bajen a los cimientos, compren una guía y empiecen el camino. Los dos últimos grupos, sin saberlo, han decidido quedarse a vivir en el castillo. Y todo por una buena cena, quien lo diría.

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lunes, 19 de enero de 2015

Inspiraciones y expiraciones


Me hacen feliz esas pequeñas cosas, saber que alguien ha vuelto a escribir por leerme, que ha visitado esta página y le ha apetecido abrir un blog o retomar el suyo que estaba abandonado, incluso influir en los que ya escribían dándoles ideas o haciendo que modificaran un poco su estilo, que se interesen por algún tema de los que nombro y lo investiguen más a fondo. Sobre todo a los que no les gusta la Filosofía pero si les gusta lo que escribo sobre ella. Aquellos alumnos que vinieron odiando la Filosofía y solo necesitaban un cinco para aprobarla y la aprobaron con sobresaliente y después, sin necesitarlo, han vuelto a saber de otros autores por interés. Porque al principio no le daba importancia, pero sois muchos los que me decís lo mismo, otros no quieren comentarlo públicamente pero muchos os ponéis en contacto conmigo por correo para comentarme cualquier cosa o pedirme consejo. Y a mí, esas cosas, me hacen feliz.





domingo, 18 de enero de 2015

Vivir así es morir de amor

Analizando Canciones y además inaugurando un nuevo apartado, ‘’Canciones y Anuncios’’, espero que os guste esta nueva iniciativa.

Toda mi vida he estado escuchando está canción de Camilo Sesto, aún recuerdo cuando era pequeña y me ponía a bailarla en el comedor de mi casa, me encantaba la parte de la noria, me hacía mucha gracia que una canción dijera la palabra ‘’noria’’ y no entendía muy bien porque la palabra noria y no otra.

La historia de la Filosofía siempre ha vivido con el problema de: ¿le hago caso a mi razón o a mi corazón? Recordemos el mito del Fedro de los dos caballos alados que conducen el carro de la razón y el caballo que es la pasión al final hace que el carro vuelque. Somos imperfectos y racionalmente sabemos que es lo que está bien y está mal, pero luego la realidad se impone y nuestros apetitos y sentimientos son otros.

También podemos interpretarlo según el punto de vista de Unamuno, para quién la razón va de un lado y el sentimiento por otro en el hombre, las dos están enfrentadas pero se necesitan mutuamente, es una lucha trágica que cada hombre tiene consigo mismo, no obstante tiene que aprender a vivir con ella y actuar conforme a ella.

‘’Siempre me traiciona la razón
y me domina el corazón,
no se luchar contra el amor’’


Está claro que vivimos en un mundo de contradicciones, tenemos gustos diferentes y lo que les gusta a unos no les gusta a otros, por eso:

‘’Siempre me voy a enamorar de
quien de mi no se enamora’’ 


Muchos filósofos antiguos y escuelas creían en la trasmigración de las almas, esta era lo que le daba vida al cuerpo, tenia vida propia,
‘’es por eso que mi alma llora’’

Desde el punto de vista racional nos vemos sin fuerzas, no se podrá salir adelante, no vemos el camino. Pero si la historia se repite es porque seguimos vivos, por lo tanto hemos podido hacer frente a los problemas, recordemos el vitalismo de Nietzsche, cuando pensamos que la vida carece de sentido, tenemos que darnos cuenta que el sentido de la vida es la propia vida.

El circulo, eso que junta el principio con el fin y crea el infinito, rodar, girar, nos mareamos y no sabemos dónde estamos. Siempre se repite la misma historia ‘’anamnesis’’. Pero a pesar de que nos pasen cosas malas y nos dé la sensación en ese momento de que no podamos más hay que seguir viviendo y hacer frente a las adversidades de la vida. Dicen que el humano es el único animal que no tropieza dos veces con la misma piedra, pero no estoy de acuerdo, creo que es el único animal que tropeza, dos, tres, cuatro, cinco veces con la misma piedra ''rodamos como una noria''.

Ya no puedo más, ya no puedo más,
siempre se repite esta misma historia.
Ya no puedo más, ya no puedo más
estoy harto de rodar como una noria.


Como decía Derrida: ‘’Vivir es aprender a morir’’, ¿y porque no hacerlo de amor? ¡Cada uno muere de lo que quiere! En muchas obras universales se ha muerto por amor, y en la realidad también. Y hay cosas que pueden herir nuestra alma. Y puede ser que el amor que se torne locura.

Vivir así es morir de amor
por amor tengo el alma herida.
Por amor no quiero más vida que su vida.
Melancolía.

Siempre se apodera de mi ser
mi serenidad se vuelve locura
y me llena de amargura

Vivir así es morir de amor.
Soy mendigo de sus besos.
Soy su amigo,
quiero ser algo más que eso.
Melancolía.


La melancolía es un estado como de embridad natural, no a todo el mundo le afecta igual. Es la teoría de la bilis negra, de origen hipocrático, creían que los humores son fluidos corporales, y eran cino: la sangre, bilis amarilla, la flema, la pituita, y la melancolía o bilis negra.

Los otros cuatro humores se conoce que órgano los produce, sin embargo el caso de la bilis negra es misterioso. La salud consistía en el equilibrio de los diferentes humores y, cuando uno se dispara la salud se descontrola. Quien tenía exceso de bilis negra se le consideraba melancólico. Pero en ese exceso de bilis negra, en ese exceso de melancolía, de tristeza, es donde mejor nos desarrollamos como genios.

A partir de Aristóteles este humor se identifica con la actividad creativa, la genialidad con los desajustes humorales que afectan a los estados de ánimo como consecuencia del exceso de bilis negra.


Más análisis de canciones, y además propón la tuya para analizar

sábado, 17 de enero de 2015

Las Poetisas de la Grecia Antigua

-‘’Safo la bella’, así llama Platón en el Fedro a Safo de Lesbos, poetisa y literaria. Fue la encarnación real del espíritu de las Musas. Dirigía un coro de jovencitas de Lesbos y, según una costumbre pedagógica de su tiempo, las acompañaba hacia la madurez desde la adolescencia.

A pesar de la escasez de fragmentos conservados, sus versos dirigidos a las jóvenes y dedicados a celebrar el amor con la expresión más intensa de la vida, llegan a hacernos comprender plenamente su poética. Safo evoca al Amor como fuerza que casi trasciende a los humanos y que traspasa el confín material del sentimiento para llegar a ser un impulso metafísico. Es bien conocido su Himno a Afrodita.

-Corina de Tanagra en Beocia, conocida como ‘’la tebana’’ debido a su larga estancia en Tebas. Era contemporánea de Píndaro y él nos contó que ganó cinco premios en concursos públicos de poesía, pero de sus versos sólo se han conservado fragmentos mínimos.

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ἐπί με Τερψιχόρα [                               Terpsícore me dijo  
καλὰ Ϝεροῖ’ ἀισομ[έναν                       viejos cuentos amorosos para cantar
Ταναγρίδεσσι λε[υκοπέπλυς                al vestido blanco de las mujeres de Tanagra
μέγα δ’ ἐμῆς γέγ[αθε πόλις                  y de la gran ciudad encantada
λιγουροκω[τί]λυ[ς ἐνοπῆς.                   en mi voz, clara como una golondrina

Ilustración de @Irene Roga


-Una poetisa de la Grecia antigua fue Aristodama de Esmirna, fue nombrada ciudadana honoraria de Lamia en Tesalia, ciudad que alabó en sus versos.

-La antología palatina nos ha legado también los versos de Erina de Telos, que escribió un poema para recordar a su amiga Bauci, fallecida poco después de su boda.

viernes, 16 de enero de 2015

Del “τὸ ἄπειρον (To Àpeiron)” inicial a lo incierto actual, pasando por el horror al vacío

Hoy contamos con la colaboración del escritor Francisco Tomás González Cabañas, espero que os guste.

Tal vez si no iniciático, una de los conceptos iniciáticos de la filosofía y del pensamiento occidental, introducido por Anaximandro, es la definición de lo engendrado, lo inacabado, el principio donde surge todo lo que perecerá allí. Con el paso del tiempo y de nuestros temores o de la ambición desproporcionada para vencer la naturaleza de ese temor, aquello que no tenía un curso, lo indeterminado, trocó en lo incierto, la humanidad se alarmo y le dio connotación diabólica a lo que no maneja o no controla.

El filósofo o quién filosofa, es un dictador sin ejército o con soldados imprimibles en papel, desea, intenta dominar al mundo bajo un antojo argumental, la política o el político sin embargo, intenta, más allá de tantas cosas, obtener el control sin que nunca lo obtenga del todo, el político puede ser un dictador, circunstancial, pero nunca reconocerá tal situación, que pretende, en lo subyacente ese dominio real, el filósofo sin embargo, es honesto desde el inicio, y muchas veces, en caso de pretender ser un filósofo en la política, reconocerá los límites de lo imposible, por más que sea tentador, de trasladar la fantasía filosófica de dominar todo en la realidad, además de su presumible preparación cultural e intelectual, pese a ello, nada garantizará un éxito en lo político, lo que sí, el filósofo tiene más elementos para hacer política, que el político para hacer filosofía, sobre todo en nuestras tierras, muy ocupado en cuestiones menores, h! asta para la política misma.
Cuentan que Alejandro Magno, en una de sus campañas, se encontró con temperaturas bajo cero y para llegar a destino, tenían que cruzar con su ejército, un río fangoso, profundo, poco amigable. Ninguno de sus hombres se animaba a dar el primer paso, para enfrentar el obstáculo. Alejandro, comienza a ingresar al río, en el medio del mismo, al ver que nadie lo sigue, se da vuelta y mirando a sus oficiales les dice ¿Os dais cuenta de las cosas que tengo que hacer, para que me tengáis respeto?
Es entendible la angustia de vivir entre la espada y la pared, es decir ante el prisma que vivimos en una sociedad donde nuestra clase dirigente, salvo contada excepciones, no posee, no ya principios, ideologías o ideas base, sí no una mísera noción de cómo pararse ante dilemas, que cada tanto aparecen, pero que nunca se pueden dejar de lado, porque vienen con nuestra historia, con nuestro ser.
La intemperie de la nada, es la sensación más fuerte y fabulosa que podemos experimentar en la experiencia de la vida, ni la mejor comida, ni el polvo más intenso, ni la mirada más pura y candorosa de un hijo le asemejan, estar frente al mundo efímero siendo plenamente consciente de ello, es como volar sin prisa ni pausa, ni horizonte ni norte, haciéndolo simplemente para fundirnos en el viaje mismo, desintegrarnos en partículas para volver al todo, al cual pertenecemos y por el que imploramos regresar.
En él mientras tanto, este que llamamos, fútilmente vida, supuestamente hacemos y dejamos de hacer muchas cosas, pero en verdad en la medida del tiempo de lo que somos íntegramente, la vida vivida es como el fractal de tiempo en que decidimos tocar el botón del control remoto para cambiar un canal, la tecla del teléfono o de la computadora, el resto, lo sustancial, ese instante eterno es cuando todo y nada sucede a la vez.
El día que dejemos de desear que la muerte nos sobrevenga como si nos sorprendiera, quizá seamos felices. Claro que tampoco podemos tener certezas acerca de sí es lo que realmente queremos, si es que realmente queremos algo que no sea volver de dónde venimos, de ese océano de sinsentido del que nos han eyectado, injusta y burdamente.
Tras el sucedo, que se festeja como hito, tememos, segundo a segundo, como implorando no dar continuidad a una cruenta pesadilla de la que no podemos y en cierto caso, por obra de la confusión, no queremos despertar. Es un temor crepitante, inacabable, por momentos irrefrenable, que cada tanto nos pone de rodillas por esa pretensión absurda por la cual clamamos no haber sido nunca, cuando no se manifiesta de forma tan contundente, permanece, agazapado, lateralizado, en potencia, a salvaguarda del acto, para en el momento menos pensado, tomarnos por asalto y enrostrarnos su condición ineluctable.
Es que en verdad nunca lo hemos disfrutado, a la estadía que nadie solicito, hemos aguardado en los peores momentos sí, hacerlo, eso que llaman esperanza, expectativa, promesas vanas de la insustancialidad del terror, de la reacción ante tanta orfandad, de vernos espeluznantemente desnudos, absortos de nuestra pequeñez, de la contradicción permanente de tras largos suplicios, aún pese a todo, continuar, con la velada idea que todo mejore, reír cierta vez sin que la risa devenga en llanto.
Por intrepidez o irreverencia, cada tanto se escucha un estertor, un suplicio, cuál cántico lacónico, de los que han bebido, supuestamente el elixir de la tan buscada felicidad, se engañan para resistir, es entendible, si hubiesen encontrado el brebaje, tras probarlo y saborearlo, no continuaría en este ámbito, pues su quintaesencia irradia la verdad contundente de que sólo se la disfruta, plenamente, por instantes que son irrepetibles, y que el pretender perpetuar o hacer de tal instante la suma para algo, simplemente reduce al enloquecimiento de no poder comunicarse más con nadie en un lenguaje coherente.
El temor que genera estas fantasías defensivas, son material en abundancia para la literatura infantil, es que la existencia misma, es básicamente relatos de hadas y princesas, de campos elíseos, de nubes suspendidas que amortiguan a seres que mantienen su peso y corporalidad.
Nos da pavor, ni siquiera afirmar, ni argumentar, tan solo pensar, por minutos prolongados, que no existe nada, absolutamente, es retornar de dónde venimos, que por algo no hemos conservador recuerdo alguno de ese no lugar, el nombre que le pongamos puede representar una terminalidad, un fin, un punto, pero ni siquiera de la cuestión nominal se trata, podríamos decir que es el ingreso a la armonía, pero no, todos sabemos que hablamos de ella y tanto miedo le tenemos que preferimos no mencionarla, no vaya a ser cosa que nos escuche y venga por sus invocadores, como en las fábulas para niños.
Temblamos al vernos en la evidencia de nuestra contradicción irresuelta de pretender lo que sabemos imposible, porque jamás lo hemos conocido, porque en tal caso ya no estaríamos para decirlo, nos sacude la molestia fortuita, de la incomodidad permanente, de sentirnos liberados de tales males y ubicar momentos de plenitud en donde tengamos la certeza de ser felices sin que ello acabe.
Comprender que habrá sido lo mismo nuestro pasó o no, aquella noche, su mirada, el roce de la piel, ese momento especial, por más que hagamos trampa y pongamos los episodios de dolor, que afán por permanecer en la espera del suceso que nunca acaece.
En esa mismidad, irrumpe, la pretensión infantil de ponerle moraleja, el punto final, es la devolución o repetición a los que estamos condenados y es tan fuerte e imposible de evadir, que ni los que escribimos podemos dejar un texto inconcluso o acabado pero no publicado, porque el solo hecho de hacerlo ya significa que lo estamos terminando y por más que no lo mostremos o no lo hagamos público, siempre alguien lo está mirando, o lo que es peor podrá hacerse dueño, cuando ya no estemos, si es que alguna vez hemos estado, sabiendo que ha valido como no ha valido la pena, el estar o no estar, pues no deja de ser una condena, que cada penitente sabrá o no como sobrellevarla, sin dejar de ser víctima de las ilusiones imposibles de intentos de fuga que dan llamar felicidad.
De allí es que en lo absurdo de nuestra incomprensión de nuestra irrefrenable búsqueda por un sentido, que nos define en nuestra contradicción, abarrotados en el sinsentido encontramos, inventamos, se nos devela, como la existencia misma por la que no hemos requerido siquiera en idea, las presencias de dios y el demonio, como tanto por azar como por necesidad, como la contracara de un artilugio que nos acompaña hasta que nos evaporamos en el polvo de la madreselva, de la tierra santa, o de los ríos que surcan infiernos.

Seguramente podrá parecer para algunos, un juego de palabras, un acertijo de intenciones o un truco de ilusionistas de los conceptos, en verdad vamos con el bisturí hasta el hueso, cavamos hasta la profundidad del núcleo y nos elevamos infinitamente, como cuando nacemos o abandonamos el mundo, como cuando nos duele algo, cuando estamos contentos, cuando comemos, cuando vamos al baño, cuando besamos, cuando lo hacemos, en esa suma de instantes de plenitud, que más luego pretendemos replicar o mantener o repetir, vanamente, es precisamente la razón de ser de nuestra finitud, de sabernos prescindibles, por más que pretendamos dejar de serlo.

Es como pretender captar, capturar o secuestrar el instante mediante una foto, contar, narrar o describir una vida, mediante una novela o una película, un divertimento menor en los tiempos del calvario cuando nos azota la certeza de sabernos enfermizamente débiles, suplicantes, originariamente creativos como para inventarnos el rededor de la vida.
Federico tenía razón, era fácil matar a dios con una frase, más no así matarlo desde el concepto, de sentir esa orfandad de que no exista nada, ni más allá ni más acá, de que tan sólo todo es un siniestro juego, ni siquiera del más fuerte, del más apto o del más vivo, tan sólo se trata del fatídico juego del más culón, del más ojetudo, o si usted lo prefiere, dado que poéticamente reside el hombre en esta tierra, del más antojadizamente visibilizado por el azar.
Pero, siempre se encuentra la vuelta, sí no, no existiría la esperanza, y para aquellos que no somos huérfanos reales, pero siempre nos hemos sentido tales, desde el amor o desde la referencia, todo se vuelve un poco más sencillo, el dolor, la injusticia, la hijoputez de la vida, es más pasable, digerible, dado que no hay a nadie a quién echarle la culpa, mucho menos poder compartir esa sensación horrible, pero que, paradójicamente, va cejando, se va desvaneciendo, como nosotros mismos, para finalmente llegar a esa nada que sencillamente debe ser grandiosa por esa razón y sensación más que nada, de nada, valga la redundancia.
El Horror al vacío u “Horror Vacuí” proviene de una antológica incertidumbre del ser humano, en tiempos del medioevo el avance de la física encontró un anatema inexpugnable y hasta ese momento impensado (naturalmente el vacío está para llenarlo de allí el problema de con qué y cómo llenar los vacíos).. Por otro, la costumbre y la supervivencia, “nos” lleva simplemente a cubrir el vacío, sea con minas en bolas, con el accidente (pedorro, agréguele el adjetivo calificativo que más prefiera o prescinda del mismo) con el chupado de la información desde esos hermosos lugares que nos hablan, entonces somos un eslabón de la cadena que reproduce cosa que no entendemos, no pensamos, no sentimos y mucho menos criticamos. Eso sí, pertenecemos, precisamente a ese eslabón, a ese sistema, al engranaje (en términos Sartreanos) logramos percibir algún ingreso, por llenar vacíos, y para llenarnos en nuestros vacíos propios, en sacar el auto cero kilómetro por ! más que no tengamos donde caernos muertos, en salir a cenar por más que nuestra heladera este vacía, en la ropa, en el celular, la zaga de llenar los vacíos continua (de continuidad).
Cubrir los mismos es una tarea harto demandante, es gráficamente la escena de la película dramática, donde la pareja está en una confitería, con mucho ruido exterior y de repente una pregunta, decisiva, clave en esa historia, de alguno de los protagonistas, cambia el audio y el silencio se adueña de la toma y el protagonista que tiene que responder lo que le preguntaron, se queda en silencio, se percibe con contundencia el vacío (seguramente nos ha pasado en la vida real) que por lo general es llenado con alguna frase insólita al estilo, hace mucho calor (las típicas para romper el hielo, o el famoso ¿de qué signo sos? Cuando se conocía a alguien en el baile) o expresiones que nos desnudan huérfanos, apichonados ante el vacío (existen muchos aforismos, ahora que son un género respetado gracias al twetter, que hablan de nuestra pequeñez ante la inmensidad de un descampado mirando al éter y la vía láctea).

Lo mismo sucede, incluso es materia de análisis en literatura y en psicología del vacío, miedo, el pánico, a la hoja en blanco, en este caso específico, para transmitir una noticia o dar a conocer algo.
Sin ningún lugar a dudas, los que hemos sido afectados por el Horror al Vacío, debemos tener una predisposición genética, una carga emotiva traumática en la infancia, una maldición del destino, o todas estas cuestiones sumadas, deberíamos ser felices con lo que tenemos, con lo que nos toco, con lo que nos dice “la institucionalidad” (sea religiosa, educativa o social), el alter ego vestido de padre, de autoridad, de dirigente.
Camus tenía razón cuando definió que la filosofía trataba de discernir sí la vida valía la pena o se daba el salto al suicidio, ahora sí, si hubiese nacido en Corrientes, seguramente no lo habría establecido como posibilidad, dado que estaríamos validando el mote “de loquitos” o “librepensadores” con que gustan descalificar los esclavos del sistema, que tan tristemente se creen amos y señores, pero son unos pobres tipos, vacíos, insustanciales y dignos de compasión eucarística.
Anaximandro, vivió entre los siglos VII y VI antes de Cristo, probablemente jamás se le hubo de cruzar por la cabeza que su concepción filosófica quedaría inmortalizada por miles de años, en caso de habérsele ocurrido preguntarle esto al filósofo, seguramente hubiera contestado: To Ápeiron.

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jueves, 15 de enero de 2015

Cerré el libro

 
Hoy, al entregar el examen de Metafísica el profesor nos ha dado un regalito. ¡Un poema! Es la primera vez que me dan un regalito al acabar un examen, y quieras o no anima. Si es que este profesor es adorable, y además un poema muy bien elegido para dar después del examen, me he sentido muy identificada. ‘’Cerré el libro…’’ que es lo que se suele hacer cuando ya acabas de examinarte de la asignatura que sea, además después de estar tantas semanas estudiando esencias, existencias, sustancias, accidentes, causas, fenómenos, conceptos… ahora somos un poquito más libres, aunque a la época de exámenes aún le quedan unos días. ¡Mucho ánimo a todos!
























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miércoles, 14 de enero de 2015

El Formalismo, tiene forma pero no contenido

El Formalismo, como bien indica la palabra tiene forma, pero carece de contenido.

Un ejemplo serían los moldes de magdalenas que nosotros tenemos que rellenar y adoptaran esa forma del molde, si es un molde cuadrado pues adoptaran forma cuadrada, si tiene forma de corazón pues tendremos magdalenas de corazón; o como un boceto de un vestido al que todavía ni hemos pintado ni sabemos que tela va a tener, pero si sabemos cómo es la forma.

Pasaría lo mismo con el formalismo en Filosofía, por ejemplo, Kant es un filósofo formalista, nos da la forma: ‘’Compórtate de tal manera que quieras que tu acto se vuelva ley universal’’.

Según Kant, debes comportarte de una manera tan buena que quieras que todo el mundo en esa misma situación se comporte así, porque si todo el mundo en esa situación se comportara como tú lo haces, es decir, la mejor manera posible, no habría problema.

De acuerdo pero… ¡dime como me tengo que comportar! ¿Cuál es esa manera Kant?

Pero si le preguntamos esto él solo nos dirá: ‘’De tal forma que tu acto quieras que se torne ley universal’’. Y por mucho que se lo pregunte me va a contestar lo mismo porque me va a dar la forma, pero no el contenido de cómo me tengo que comportar.


martes, 13 de enero de 2015

Espiral

¿Si digo ''Espiral'' a qué Filósofo os recuerda?




Platón no inventó el Mito de la caverna

Platón y su Mito de la caverna es algo básico en Filosofía, aunque alguien no sepa mucho de Filosofía como mínimo conoce a Platón y su caverna, independientemente de que sepa explicar el mito correctamente o lo entienda, pero por lo menos de oídas le suena. Pero lamento deciros que Platón no es el creador del mito de la caverna, en la época de Platón la vida en la caverna era una alegoría muy conocida y utilizada por todos. Aunque hay que reconocer que se ha hecho famosa gracias a él.

El pensamiento de Platón no surge de la nada, no es que un día se levantara y dijera: ‘’Voy a inventar la teoría de los dos mundos y lo voy a explicar con el mito de la caverna’’. Nada en Filosofía es por casualidad, todos los filósofos piensan de una manera u otra dependiendo de las influencias que reciben y de su época. Al igual que el mundo sensible e inteligible Platón lo crea por la influencia de Heráclito y Parménides lo mismo pasará con la Caverna.

La idea de que el mundo sensible es comparable a una caverna, ya aparece en la Filosofía y la religión de su época, por ejemplo en Empédocles y en las religiones de misterios, (cultos secretos, para ser admitido a estas ceremonias se requería cierta iniciación). Estaban en relación con Démeter y Dionisos. Se celebraban ceremonias en antros subterráneos, que representaban los Infiernos y allí se llevaba a los candidatos para la iniciación y se les revelaban ciertos objetos sagrados a la luz de una antorcha.

Según Platón, los hombres que viven en la caverna son prisioneros, y toma del orfismo la idea de que el alma está como prisionera en el mundo.
El orfismo era una secta de misterios y una de sus creencias era la transmigración de las almas, aunque esto también lo creían los Pitagóricos entre otras.

Todo esto apunta hacia lo que podría llamarse la "religiosidad" o el misticismo de Platón, rasgo muy característico de su pensamiento. En su obra Gorgias 493a dirá, recordando una doctrina pitagórica y órfica, haciendo un juego de palabras, que "el cuerpo (sooma) es una tumba (seema) para el alma", una especie de castigo para el alma, que está condenada a vivir en este mundo por culpas pasadas.

Mito de la Caverna en la actualidad
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lunes, 12 de enero de 2015

¿Fue Heidegger nazi?

Esta pregunta se ha formulado muchas veces, casi todo el mundo se la ha preguntado alguna vez. En un cierto sentido no cabe duda que Heidegger aceptó y colaboró con el régimen nazi, y por supuesto no se opuso a él, aunque muchos de sus seguidores intentan inventar cierto tipo de resistencias.

Heidegger dio discursos entusiastas a favor de Hitler entre muchas cosas más, pero en su pensamiento es ultraconservador, todo lo contrario al progresista. En su pensamiento encontramos diferencias fundamentales con el ideal nazi. Heidegger no tiene ese biologismo de los nazis de las razas inferiores, no es solo que esto no existe en Heidegger, sino que además es contario a su pensamiento, es un punto cientificista que está en contra de Heidegger. Él era anti moderno, y lo era tanto que ni siquiera era científico para poner la biología como la base de su pensamiento. 

Puede ser que sea un nazi de hecho pero no de pensamiento. Cada uno que saque las conclusiones que quiera, pero no por el hecho de ser nazi o no serlo hay que enturbiar su figura y su pensamiento.


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domingo, 11 de enero de 2015

El escarabajo de Wittgenstein y el lenguaje privado

Esta es una colaboración de Alejandro Gamero, el propietario de la web La Piedra de Sísifo, de la cual soy súper seguidora y por supuesto recomiendo. 

   En sus Investigaciones Filosóficas Ludwig Wittgenstein pone el siguiente ejemplo. Imagina que al nacer te dan una caja con un escarabajo dentro. Se trata de un objeto muy valioso y extremadamente personal, tanto, que nadie puede ver el interior de la caja salvo uno mismo. De este modo, no existe una forma objetiva de confirmar que todas las cajas contengan lo mismo. En el mejor de los casos podrían contener un escarabajo de verdad, pero nada garantiza al cien por cien que en lugar del escarabajo no haya otros insectos, como una hormiga o una araña, o que incluso no haya nada, eso sí, sea lo que sea, siempre se considerará bajo el término de «escarabajo».

   Supongamos que la descripción del «escarabajo» se establece teniendo en cuenta solo el que guardamos en nuestra caja, ya que no podemos ver el resto. De ser así, la definición de lo que es un escarabajo cambiaría continuamente, dependiendo de cada persona. Es más, cuando uso la palabra «escarabajo», ¿a cuál de ellos me estoy refiriendo? Sin duda al mío, pero no hay forma posible de saber si al del resto. Es por eso que, según Wittgenstein, para la construcción de la palabra y del concepto «escarabajo» lo que hay dentro de cada caja particular es irrelevante. La palabra bien podría acabar significando, sin más, «esa cosa que está en la caja de cada persona».

   Tal vez el ejemplo con escarabajos pueda resultar un poco extraño, pero Wittgenstein lo aplica en primer lugar al concepto de «dolor». Por tanto, si continuamos con el símil, la palabra «dolor» no se puede relacionar con nuestra propia experiencia y sensación personal de dolor, sino que solo tiene sentido como acuerdo colectivo del hecho del dolor. No podría ser de otro modo, ya que no podemos saber exactamente lo que otras personas están experimentando o sintiendo.

Pero volviendo a los escarabajos, si tratamos de usar la palabra «escarabajo» para referirnos a lo que hay dentro de nuestra caja estamos hablando de algo que no puede conocer nadie más aparte de nosotros mismos, por lo no tendría sentido que la palabra hiciera referencia a nada personal o subjetivo. De esta manera, concluye Wittgenstein, no existe tal cosa como un lenguaje privado. El lenguaje que utilizamos para comunicar sensaciones subjetivas de nuestro mundo privado ‒por ejemplo, del dolor‒ es un lenguaje formado en el ámbito de lo social. Una idea, la del lenguaje como un arte social, sobre la que años después volvería Quine en su ensayo La relatividad ontológica, aunque desde el punto de vista de la traducción entre idiomas. Uno de los discípulos de Quine, Daniel Dennett, iría todavía más lejos al afirmar en La conciencia explicada que una experiencia interior solo puede comprenderse como un acto social porque solo existe en tanto en cuanto es comunicable.


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sábado, 10 de enero de 2015

El estilo de Beauvoir

Una de las cosas que llama la atención de Beauvoir es el estilo polémico de su escritura; una escritura cortante, por el uso continuo del signo ortográfico de los dos puntos, que no siempre se puede conservar en la traducción castellana; su texto está lleno de contraposiciones y de afirmaciones tajantes. Asimismo, procede analíticamente, unas veces separando aspectos del problema, otras siguiendo la acepción de los términos, discerniendo conceptos, discriminando el alcance de las pasadas situaciones y de las contemporáneas. Es el estilo propio de Beauvoir, su escritura ensayística
Y es que tener estilo escribiendo no es nada fácil, pero los filósofos lo tienen, y si tenemos un poco de conocimiento de Filosofía y nos hicieran la prueba de poner textos anónimos creo que se podría acertar perfectamente de que Filósofo se trata, o bien por el estilo del Filósofo o evidentemente por el tema tratado en el texto.


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viernes, 9 de enero de 2015

¿Eso lo he escrito yo?

Creo que todos hemos leído alguna vez algo que hemos escrito hace tiempo y hemos dicho: ¿eso lo he escrito yo? ¿Madre mía como he podido escribir eso?
Este fenómeno es algo que le pasa a todo el mundo y a todos los niveles, desde pequeños hasta mayores.
Yo recuerdo cuando era pequeñita y leía mi diario ya pensaba en estoy, con ocho años me arrepentía de lo que había escrito con siete. Porque esto ocurre desde un diario, un artículo, un trabajo, incluso un libro. Pero que pensemos esto no es malo, ya que significa que hemos avanzado y que sabemos más que cuando escribimos eso de lo que nos arrepentimos, así que hay que estar contentos de que hemos avanzado y ahora lo sabemos hacer mejor. El problema estaría en que lo leyéramos y no viéramos ningún error o nada a mejorar porque eso significaría que en todo ese tiempo no hemos avanzado nada.


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jueves, 8 de enero de 2015

Sobre las barajas de Filosofía

Para todos los que me preguntasteis ayer por la baraja y como conseguirla os diré que era una edición limitada, estuvimos mucho tiempo avisando de que se podía comprar. Pero si no te enteraste o no pudiste conseguirla ¡no pasa nada!
Existe otra baraja de Filosofía que está muy bien y es preciosa, además está disponible en cualquier momento.
La edición limitada es la de color azul, la otra la podéis conseguir cuando queráis y dejo aquí la información de como hacerlo.


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miércoles, 7 de enero de 2015

Las manzanas y sus historias

Las manzanas han dado mucho que hablar a lo largo de la historia, frecuentemente se habla de las tres manzanas que cambiaron el mundo: la manzana de Adán y Eva, que fueron expulsados del paraíso por probar el fruto del árbol del conocimiento, el ejemplo de Newton y su manzana para explicar la teoría de la gravedad (recordar que tan solo es eso, un ejemplo, no descubrió la gravedad porque le cayera una manzana en la cabeza) y la manzana de Apple que ha revolucionado la tecnología y el mundo. Pero existen otras manzanas, por ejemplo La manzana de la Discordia en mitología griega, que probablemente sea la precursora de todas estas manzanas que vinieron luego.

En el Olimpo celebraran la boda entre el griego Peleo y Tetis (diosa del mar), todas las divinidades asistieron a la boda, pero Eris, la diosa de la discordia no estaba invitada, ya que siempre que aparecía, las veladas acababan siendo desagradables. Por no ser invitada se enfadó, se presentó en la boda y junto a los regalos para los novios dejó una reluciente manzana de oro que contenía un mensaje inscrito: ‘’Para la más bella’’.
Tres de las Diosas presentes reclamaron su manzana de oro, pues afirmaban ser la más bella de todas.
Las candidatas eran:
-Afrodita: diosa de la pasión, nacida de la espuma del mar
-Hera: hermana y esposa de Zeus protectora de los matrimonios
-Atenea: hija de Zeus diosa de la sabiduría y la guerra
Ningún ser divino quiso mediar en la decisión así que Zeus propuso al mortal Paris para que el decidiera, él quería que se partiera la manzana, pero el rey de los dioses dijo que solo  una podía ser la más bella.
 Pero las tres diosas chantajearon a Paris para que las eligiera a ella y no a otra
 Hera la prometió que si la elegía le daría poder y conseguiría gobernar Europa y Asia
Atenea le ofreció sabiduría, fama y habilidad militar, y Afrodita le daría el amor de la mujer a la que amara.
 Finalmente, Paris decidió entregarle la manzana a Afrodita y así obtener el amor que tanto ansiaba, el de la hermosa Helena, y por un hechizo de Afrodita cayó enamorada de Paris, pero lo grave de que este asunto es que Helena estaba casada con el rey de Esparta, Menelao.
 Y así parís se llevo a Helena y cuando Menelao, descubrió esto formó con su hermano Agamenón, el ejército jamás visto que desencadenaría La Guerra de Troya.


 Pero existen otras manzanas, por ejemplo la de Blancanieves, Disney de una manera u otra recoge esto, ya que también está relacionada con la belleza, la bruja quiere matar a Blancanieves con la manzana para así poder ser ella la más hermosa. Los Beatles, perfumes, videojuegos… muchos de ellos también utilizan la manzana como símbolo. El galardón de Los Premios Max,  es una manzana plateada con un antifaz dorado. También es una figura recurrente en la serie Desperate Housewives y en Death Note.
Y es que la manzana siempre va a estar asociada con la sensualidad, el pecado, lo prohibido, la tentación, avaricia, belleza, inteligencia, poder, sabiduría, discordia, inmortalidad… todo ello por culpa de las manzanas. Aunque su simbolismo cambiaré dependiento de la cultura
¿Conocéis más manzanas?

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martes, 6 de enero de 2015

Sartre se volvió loco cuando descubrió los libros

Sartre, al igual que la mayoría de filósofos, perdió a su padre muy pronto, concretamente cuando tenía un año, cuando esto sucedió se fue con su madre y vivieron con sus abuelos, de ahí su frase de que hasta los diez años permaneció solo entre un viejo y dos mujeres.

Su abuelo no era un sustituto de su padre, pero tuvo mucha influencia en la educación de Sartre, y tal vez gracias a su abuelo Sartre fue como fue. El estudio de su abuelo estaba lleno de libros. Sartre no tardó en aprender el alfabeto, y cogió un libro de relatos que se sabía de memoria porque su madre se los contaba, intentó leerlo y cuando llegó a la última página había aprendido a leer. Para él los libros eran sus pájaros, sus nidos, sus animales domésticos, su establo y su campo. ‘’La biblioteca era el mundo en un espejo’’, la densidad y diversidad del mundo eran ahora suyas, podía emprender increíbles aventuras, ¡podía leer!

Su abuelo le enseñó los nombres de los autores ilustres, y él se recitaba a sí mismo la lista, desde Hesíodo a Hugo. Sartre amaba los libros, los cogía en brazos, ‘’los llevaba conmigo, los ponía en el suelo, los abría, los cerraba, los extraía de la nada y los enviaba de nuevo a ella’’. Los mayores decían que estaba devorando la enciclopedia. Se deleitaba con los resúmenes de obras de teatro y novelas que había descubierto en el Larousse. Su madre se quejaba de que el abuelo le estaba llevando demasiado lejos y que podía hacer que se echara a perder, así que le dieron literatura más de niños. Pero Sartre no tardó en empezar a escribir aventuras cuyo héroe era él mismo. Vivió apartado de la verdadera infancia y vivió de libros y de imaginación.



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lunes, 5 de enero de 2015

Los racionalistas

Con el nombre de racionalistas se designa un grupo de filósofos que desarrolla su actividad entre los siglos XVII y XVII, entre ellos encontramos a Descartes, Leibniz y Spinoza.

Normalmente se dice que los racionalistas se caracterizan porque consideran que la razón es la principal fuente de conocimiento, pero si entendemos esto así muchos filósofos griegos y medievales podrían llamarse racionalistas, ya que desde los presocráticos cualquier filósofo aspira a ofrecer una explicación racional del mundo. ¿Por qué, entonces, reservamos el término racionalista para un grupo determinado de pensadores, entre los cuales figuran Descartes, Leibniz, Spinoza…?

La respuesta sería en que sólo este grupo considera que la razón es la única fuente válida de conocimientos.

Esto los diferencia de los filósofos griegos que en mayor o menos medida hacían intervenir la experiencia, de los escolásticos que junto a la razón, tenían muy en cuenta la fe y la autoridad de los clásicos, como la de Aristóteles, en física, o la de Galeno, en medicina; y sus rivales, los empiristas, que afirman que todo nuestro conocimiento procede de la experiencia.


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domingo, 4 de enero de 2015

La religión que hay que enseñar

Hoy tenemos una colaboración especial, el escritor y docente Jesús Zamora Bonilla participa con este escrito sobre la enseñanza:

Uno de los escollos más importantes para alcanzar el “Pacto Educativo” que tanto necesita nuestro país, es el de la enseñanza de la religión. Parece verosímil el pronóstico de que la asignatura de religión se mantendrá en los currículos como hasta ahora, con en los futuros gobiernos de la derecha haciendo que su nota cuente con valor académico y tenga una alternativa “seria”, mientras que con los gobiernos de la izquierda ambas cosas desaparezcan. En un escenario de mayor crispación, el conflicto podría enconarse mucho más, de tal manera que la propia religión desapareciese de la escuela cuando gobernara la izquierda, para tornar triunfante con la vuelta de la derecha al poder. Si deseamos una solución más satisfactoria, es obvio que ambas partes deben ceder en algunas de sus pretensiones maximalistas. Pretendo en estas líneas sugerir un par de estrategias que pueden facilitar el encuentro de un punto de equilibrio.

            En primer lugar, la izquierda debe reconocer que es falaz su argumento de que “la escuela pública (o sostenida con fondos públicos) debe ser laica, y por lo tanto las enseñanzas confesionales no caben en ella”. La falacia radica en que los “fondos públicos” proceden de los impuestos de los ciudadanos, y serán estos quienes, en último término, tengan el derecho a decidir lo que quieren recibir a cambio de ellos: si quieren clases de religión confesional, pues que las tengan (muchos políticos podrían recordar aquí aquello de Lope: “y puesto que lo paga el vulgo, es justo / hablarle en necio, para darle gusto”). El único límite, en todo caso, será el respeto a los derechos humanos y a los valores democráticos. La derecha, a cambio, debe aceptar que el derecho de unos a la enseñanza de la religión no puede suponer una carga para los que no quieran recibirla; al fin y al cabo, uno puede demostrar lo profundo de su convicción religiosa aceptando pasar (él, o sus hijos) algunas horas más en el colegio (in hic lacrimorum valle), o estudiando esa asignatura mientras los compañeros menos creyentes se dedican a otras materias más mundanas (p. ej., en la secundaria la religión podría incluirse entre las optativas, y en la primaria, darse a cambio de una hora de alguna asignatura no instrumental).

            En segundo lugar, y en mi opinión, más importante aún que lo anterior, creo que todos estaremos de acuerdo en que el conocimiento del “fenómeno religioso” es una parte fundamental de la cultura que todo ciudadano debería recibir. Este argumento se suele utilizar para defender que aquellos alumnos que no elijan la asignatura de religión confesional, tengan otra que verse sobre historia y filosofía de las religiones, o algo parecido, y cuyo contenido sea más bien “imparcial”. Pero, analizándolo de modo apropiado, el argumento sirve para justificar algo totalmente distinto: si el conocimiento general de las religiones y de su influencia histórica es algo imprescindible para la formación de los alumnos, ¡son precisamente los que desean estudiar una asignatura confesional quienes más necesitan el contrapeso de otros punto de vista! Esto quiere decir que, mientras que el fenómeno religioso “en general” pueden perfectamente estudiarlo todos los alumnos en las asignaturas de historia, arte, literatura, filosofía, cultura clásica, etc., en cambio, los alumnos que eligen la asignatura confesional deberían dedicar obligatoriamente una parte de ese tiempo a recibir información acerca de por qué es razonable que muchas otras personas no tengan esas creencias (información que, dicho sea de paso, difícilmente podríamos dejar que transmitiera el mismo profesor). Al fin y al cabo, las religiones han causado a lo largo de los siglos más muertes y más sufrimientos que el tabaco, y no está de más que quienes las consumen tengan una advertencia como la que soportan los fumadores en sus cajetillas. Así, a cambio de permitir al episcopado enviar a sus profesores a la tarea (dignísima, sea dicho sin un átomo de ironía) de transmitir la cultura y los valores católicos a muchos alumnos de centros públicos, los colegios religiosos deberían permitir, por ejemplo, que representantes de asociaciones de agnósticos y ateos los visitaran regularmente para exponer ante sus alumnos, con toda serenidad, la ínfima base racional de las creencias religiosas.

            Visto de otra manera: podemos preguntarnos si al derecho que asiste a los padres a educar a sus hijos “en” sus propios valores y creencias (los de los padres, se entiende), no le corresponde igualmente el derecho de los propios niños a conocer otros valores y otras creencias, y a adquirir la capacidad racional de elegir por sí mismos los que consideren más apropiados. Tengo muy serias dudas de que nuestro sistema educativo, pese a las proclamas ideológicas de las leyes y reglamentos que lo gobiernan, se tome en serio lo de fomentar la capacidad racional de elegir, pues se trata de una capacidad que exige mucha disciplina intelectual y afán por aprender, y esto son especies en peligro de extinción en nuestras escuelas. Pero, desde luego, el adoctrinamiento ideológico y religioso que con la excusa de la libertad educativa pretenden seguir ejerciendo algunos, es radicalmente contrario a la libertad individual que nuestros alumnos deberían alcanzar gracias a una educación racional y razonable.

            Es bien probable que ninguna de mis dos sugerencias se llegue a materializar definitivamente en la negociación sobre el sistema educativo, aunque confío en que cualquiera que las medite con imparcialidad llegará a la conclusión de que el obstáculo principal habrá sido el empecinamiento de las partes negociadoras, más que los propios vicios que las propuestas puedan tener. De todos modos, pienso que las sugerencias habrán tenido alguna utilidad si el hecho de discutirlas públicamente permite a los negociadores imaginarse alternativas nuevas, que puedan resultar más eficaces que estas modestas proposiciones.

Jesús Zamora es el autor de libros como ‘’Regalo de reyes’’ o ‘’La caverna de Platón y los cuarenta ladrones’’  entre muchos otros, y por supuesto recomiendo estos libros a todo aquel que le interese. Desde aquí quiero agradecer a Jesús su participación y su ayuda siempre que la he necesitado. 



sábado, 3 de enero de 2015

Filosofía y programas de televisión

A veces dices o piensas que eso que te están contando no te interesa, no es del ámbito que te gusta o no te genera interés y, dejas de prestar atención. Pero aunque pienses que es una tontería nunca sabes cuándo puedes ir a un programa de televisión y te lo pueden preguntar. Y es que la gente va a estos programas para obtener dinero; pero el dinero se da a cambio de algo, a cambio de saber realizar alguna actividad diferente a los demás o ser el más destacado en algo, aunque otros muchos programas cambian dinero por saber, por formularte una pregunta y que respondas bien; y así será premiado el que más conocimientos tenga.

Pero ya sabéis que la suerte solo es la muerte con una letra cambiada, por mucho que sepas siempre te pueden preguntar aquello que no sabes. Es como cuando juegas a un juego de mesa y te sabes las preguntas de todos menos las tuyas.

Así que… nunca desprestigiéis ningún saber o conocimiento y aprender de aquellos que están a vuestro alrededor y saben más que vosotros, ya que algún día ya no estarán y su saber morirá con ellos. 


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viernes, 2 de enero de 2015

Claro y Distinto en Descartes

Las palabras en Filosofía no significan siempre lo que significan en la vida cotidiana, en el caso de Descartes las palabras claro y distinto, no son sinónimo de despejado ni de diferente.

Primero de todo hay que dejar claro que Descartes emplea como palabras sinónimas distinto y evidente.

Este filósofo se pregunta cuales son las características que debe reunir una verdad para ser cierta, nos dice que solo serán ciertas aquellas verdades que sean claras y distintas (evidentes). Las que tengas estas dos características serán verdades ciertas y no se podrá dudar de ellas.

-Una verdad es clara cuando al comunicársela a alguien, con la condición de que ese alguien esté atento, no deje ningún margen para la duda, resultará tan nítida que es lo que llamamos verdad intuitiva, innata, es esa verdad que está presente en nosotros, no es algo que tengamos que aprender mediante los sentidos, la argumentación o el experimento es algo que está en mi mente y solo tengo que sacarlo a la luz. Lo que se manifiesta sin oscuridad y sin dificultad.

-Una verdad distinta cuando todos sus elementos son claros, no contiene ningún elemento que no esté presente a una mente atenta. Lo que es simple, lo que está separado de cualquier otra cosa, lo que no puede confundirse con ninguna otra cosa.

Esto será lo que Descartes llama el criterio general de certeza, las verdades que sigan este criterio y reúnan estas 2 características serán admitidas como indudables.

jueves, 1 de enero de 2015

Empezando el año con Filosofía

Adivinando a Platón


*Debido a vuestras preguntas por el juego os diré que se llama: ¿Qué tengo en el coco? Consiste en colocarte una tarjeta en la cabeza e ir formulando preguntas para averiguar en qué consiste, el resto de jugadores solo pueden contestarte con ‘’si o no’’, ‘’más o menos’’ o derivados, pero sin darte ninguna pista más. Así que tienes que pensar en preguntas elaboradas. Tuvieron el detalle de colocarme a Platón y lo adiviné rápido, pero antes tuve la palabra ‘’microondas’’ y tarde tres rondas en adivinarla.

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Una uva por cada Filósofo

Dicen que por cada uva se pide un deseo, a mí en todo este tiempo nunca me ha servido, así que este año haré la prueba de ver si soy capaz de decir un nombre de filósofo por cada segundo de uva, una buena forma de empezar el año con Filosofía.


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lunes, 29 de diciembre de 2014

Eureka, un grito histórico

Cuántas veces hemos estado en una piscina y cuando ha entrado alguien de grandes dimensiones hemos dicho: ¡ha subido el agua! o al contario, cuando ha salido hemos dicho, ha bajado el agua. Esto lo decimos desde pequeños, sin tener grandes conocimientos de matemáticas ni ser científicos.

Más o menos esto fue lo que le paso a Arquímedes, a diferencia de que él si era un gran científico y matemático. Arquímedes se metió en su bañera a darse un baño y descubrió que el volumen del agua que ascendía se correspondía al volumen del cuerpo sumergido. Gracias a esto solucionó el problema de medir cuerpos irregulares.

Se puso tan contento de haber hecho este descubrimiento que salió corriendo desnudo de la bañera y fue por la calle gritando: ¡Eureka! ¡Eureka! (lo he descubierto) para advertir así a todos de su descubrimiento.  Este descubrimiento le permitió saber si la corona del rey Hieron II estaba hecha de oro puro o tan solo recubierta de oro al calcular su densidad a partir de la masa ya conocida.

Actualmente la gente grita Eureka como sinónimo de ‘’aleluya’’, ‘’al fin’’, pero en concreto significa: lo he descubierto.

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sábado, 27 de diciembre de 2014

¿De qué color es la Filosofía?

Las matemáticas son amarillas, conocimiento del medio verde, lengua azul, inglés rojo… De siempre he identificado las asignaturas con un color y no tendría sentido pintar conocimiento del medio lila o azul, necesariamente tenía que ser verde, y así con todas las asignaturas desde primaria hasta la universidad. Tal vez un efecto sinestésico, nolose, pero creo que todos hemos tenido un horario de clase y hemos pintado las asignaturas de un color, de tal forma que mirando el horario desde lejos y solo viendo los colores sabías lo que te tocaba ese día. ¿Y tú? ¿De qué color pintabas la Filosofía? Yo en bachillerato recuerdo pintarla de color verde oscuro, pero creo que era porque era el único color que me quedaba libre y Filosofía no había tenido nunca así que no tenía un color asignado para ella, las demás asignaturas las había tenido toda la vida y no podía cambiarles el color. Pero al empezar la carrera y al ser todas las asignaturas de Filosofía la cosa ha cambiado… Estos son algunos colores y algunas asignaturas.

Rojo: Filosofía Medieval, Filosofía Antigua, Pensamiento del próximo oriente, Estética y Filosofía de las Artes, Textos filosóficos en lengua inglesa
Verde: Filosofía de la ciencia verde, Griego, Filosofía Moral
Lila: Filosofía Política, Antropología
Azul: Filosofía moderna, Corrientes actuales de la Filosofía, Incorporación a los estudios de Filosofía
Azul claro: Metafísica,
Naranja: Teoría del conocimiento Problemas de la Metafísica
Problemas de la Antropología
Amarillo: Introducción a la Filosofía, Filosofía del lenguaje
Marrón: Filosofía Española, Historia
Las asignaturas que odiaba no las pintaba: Lógica, Pensamiento crítico, teoría de la argumentación.


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viernes, 26 de diciembre de 2014

Truco para aprender las declinaciones en latín

Aprender las declinaciones en latín puede ser algo dificultoso para algunos estudiantes, pero gracias a Kira Miró ahora será más fácil, las podemos aprender con este rap.



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jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad entre libros

Un año más os deseo unas felices fiestas a todos, aunque yo otro año más las pasaré entre libros preparando los exámenes de enero. Espero que sigáis leyéndome por mucho tiempo, gracias por el apoyo mostrado durante estos años. Felices fiestas a todos mis pricipensadores.


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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mi amiga dice que me encantan los cotilleos filosóficos

Y lo cierto es que si, pero no es que me encanten, es que los considero importantes. Que me gusten los cotilleos filosóficos tiene su explicación: Cuando voy a estudiar a un autor nuevo lo primero que hago es leerme su biografía, así se me hace más fácil entender su pensamiento, al igual que también leo siempre su contexto histórico. Manías de cada cual a la hora de estudiar.

Otra cosa que hago y que a otros les parece mal, y que ya he comentado varias veces es: antes de leerme una obra, en lugar de entrar directamente a la obra cojo algún manual que me explique las ideas que voy a encontrar en ese libro. Y una vez que he interiorizado eso ya considero que estoy en condición de ponerme a la tarea de leer el libro. Si no hago este procedimiento tengo comprobado que hay cosas que paso por alto, que no le doy la importancia que tienen o que no entiendo.

He encontrado a gente que está en contra de este proceso a la hora de estudiar porque consideran que ‘’ya te han contado el cuento’’ es decir, esa tarea de extraer lo que te cuenta el filosofo lo tienes que hacer tu mismo, lo otro es irse por el camino fácil. Tienes que interpretar tú al filósofo, dicen.
Pues bueno, tal vez me iré por el camino fácil, pero es que así lo entiendo mucho mejor y lo que yo quiero es entender lo que dice el filosofo realmente, no mi interpretación sobre el filósofo. Tal vez si tuviera todo el tiempo del mundo si que leería primero la obra para ver que entiendo de entrada y luego comparar con lo que se dice realmente, pero no es mi caso, yo no tengo todo el tiempo del mundo. Así que… Biografía del autor, contexto histórico, una ayuda con sus ideas y… ¡a empezar a leer! Lo bien que me lo paso haciéndolo y lo que aprendo no me lo quita nadie.


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